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El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publica trimestralmente varios indicadores de productividad laboral, los cuales relacionan entre si diversas variables, tales como el personal ocupado, al volumen de producción, las horas trabajadas y las remuneraciones totales, y esta información está disponible para cada rama de actividad económica en el país.

El presente análisis sólo analiza la situación para la industria manufacturera en su conjunto, pero podría replicarse el ejercicio para la rama de actividad que se desee.  A continuación se exponen los resultados encontrados: 

Para la industria manufacturera, en el periodo del primer trimestre de 2007 al mismo trimestre de 2014, la productividad laboral con base en el personal ocupado creció 9.0%, lo cual se derivó de que en el mismo periodo el volumen de la producción en esta industria se elevó 10.1%, mientras que el personal ocupado sólo creció 1.0%.

Por su parte, la productividad laboral con base en las horas trabajadas creció 9.5% en el mismo periodo, lo que se debió a un incremento en el volumen de producción en la industria de 10.1% y un aumento de las horas trabajadas totales de apenas 0.5%.

No obstante los grandes aumentos en la productividad laboral en base a personal ocupado, las  remuneraciones medias reales con base en el personal ocupado crecieron apenas 0.6%, lo que se derivó de un aumento de 1.7% en las remuneraciones totales pagadas en la industria manufacturera y un aumento de 1.0% en el personal ocupado total.

De igual manera, no obstante el importante aumento en la productividad laboral con base en las horas trabajadas, las remuneraciones medias reales con base en las horas trabajadas aumentaron sólo 1.1%, derivado de que las remuneraciones totales en la industria manufacturera crecieron 1.7%, mientras que las horas trabajadas crecieron 0.5 por ciento.

Todo lo anterior nos lleva a la lamentable conclusión de que en el periodo de 2007 a 2014, el costo unitario de la mano de obra en la industria manufacturera disminuyó 7.6%, derivado de que en el periodo de referencia el índice de remuneraciones medias reales creció 1.1%, a la par que el índice de productividad laboral se elevó 9.5%.

En palabras simples el anterior párrafo lo que indica es que en los últimos ocho años las remuneraciones reales por hora en promedio se cayeron 7.6% en nuestro país, lo cual ha sido a costa del trabajador y aparentemente en favor del empresario.  Pero la realidad es que muchos de los empresarios no se han podido beneficiar de tener costos unitarios de la mano de obra 7.6% más bajos, ya que desde 2009 han tenido que enfrentar una brutal competencia de productos importados a México en condiciones ilegales y/o desleales, lo que los obliga a mantener sus costos lo más bajos posible.

No debemos olvidar que en México pagamos costos más altos por la energía eléctrica, combustibles, telecomunicaciones, servicios financieros, entre muchos más, que nuestros competidores en otras naciones. Además en México la corrupción y la delincuencia generan costos adicionales a las empresas, y entonces todo esto genera enormes presiones a las empresas por “ahorrar” en donde se pueda. Y es de esta manera que los trabajadores acaban pagando por el aperturismo indiscriminado, la corrupción en las aduanas, y los costos de las ineficiencias que tenemos como país.

Lo anterior ilustra una de las grandes fallas de nuestro modelo económico, el cual imposibilita la acumulación de riqueza por parte de las empresas e impide el fortalecimiento del mercado interno a través de un incremento sostenido de los ingresos de los trabajadores, ya que muchas de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) antes de crecer o de pagar mejores sueldos están luchando por sobrevivir.

Ante la contundencia de las cifras oficiales se debe exigir al gobierno federal una revisión de la política arancelaria en el país, y una lucha frontal al contrabando y la subvaluación de mercancías en las aduanas, las cuales como hemos visto son causantes del estancamiento salarial que se vive en México en al menos la última década.

Otro punto a considerar es que debe someterse a consideración del sector empresarial el que haya nuevos tratados comerciales. Es verdad que hay consultas a los sectores productivos por parte de la Secretaría de Economía una vez que se está negociando un nuevo acuerdo comercial; pero a lo que me refiero en este punto es que debería preguntarse a los sectores antes de empezar a negociar, es decir antes de irse a comprometer con la cabeza de otra nación.

México tiene mucho que aprender de otras naciones que han sido exitosas, que han transformado sus economías en una generación, y que no obstante la adversidad mundial siguen creciendo sin echarle la culpa a Estados Unidos. Y me refiero a las naciones asiáticas, las cuales cuidan su mercado interno y son inteligentes para incursionar en los mercados de otros países, ya que su prioridad es crear empleos.

En México los gobernantes se preocupan demasiado porque seamos “la niña bonita y bien portada” del comercio mundial y por eso tenemos acuerdos comerciales con 44 naciones, más los que se acumulen en lo que resta del sexenio. Han bajado unilateralmente aranceles despedazando las cadenas productivas del país y han permitido la existencia de monopolios y oligopolios que inciden negativamente en los costos de las empresas.

Esperemos que las reformas que puedan llevarse a cabo en lo que resta del sexenio vayan enfocadas a tener una apertura con el exterior más inteligente, y a combatir la ilegalidad en las aduanas, ya que esto ayudará a los trabajadores de las miles de mipymes que ahora en día están más preocupadas por subsistir.

Director General GAEAP*
La realidad de la economía de México...
Última actualización: 17/Ago/14
La productividad en México si crece, los salarios no
Pemexproa: un  
gigantesco riesgo  
para México

México enfrenta uno de  
los riesgos fiscales más  
grandes de su historia  
reciente: el permitir que  
la deuda pública aumente  
de un plumazo en poco  
más de 1.6 billones de  
pesos si el Congreso  
autoriza que el gobierno  
federal absorba los pasivos  
laborales de Pemex y de la  
Comisión Federal de  
Electricidad (CFE), algo  
ya conocido como el  
“Pemexproa”.  

Esta eventual aprobación  
por el Pleno de la Cámara  
de Diputados costará  
mucho a ésta y a las  
futuras generaciones de  
mexicanos, ya que  
limitará las posibilidades  
del Estado mexicano de  
dotarle a la población de  
los bienes públicos que  
demanda con urgencia,  
pero antes de valorar  .....  
Para crecer  
primero hay que  
arreglarnos con  
Asia

México está sumido en un  
círculo vicioso en el que el  
crecimiento económico ha  
sido bajo porque el  
mercado interno es débil,  
lo que nos hace depender  
ampliamente de las  
exportaciones y de la  
inversión extranjera si  
queremos crecer más  
rápidamente. Y entonces  
como el crecimiento  
económico es bajo, pues la  
creación de empleos  
formales es mediocre y los  
aumentos salariales  
apenas superan la tasa de  
inflación, lo que provoca  
que el mercado interno se  
mantenga débil y que  
sigamos dependiendo del  
exterior...Leer más
El  
empobrecimiento  
salarial de México

Los años de desorden  
macroeconómico y de  
crisis financieras entre  
1976 y 1997 se  
caracterizaron por  
episodios de elevada  
inflación, de hecho el  
aumento de precios en  
México entre enero de  
1976 y el mismo mes de  
1997 fue de 4,075,438%  
(no hay error, es más de 4  
millones por ciento de  
inflación en dos décadas),  
lo cual en su momento  
inclusive nos llevó a  
quitarle tres ceros a la  
moneda.

El mayor perdedor de  
estos años de elevada  
inflación en México fue el  
sector obrero y campesino  
asalariado, ya que la  
estrategia  
gubernamental para  
frenar la inflación se fincó  
principalmente en anclar  
los salarios mínimos  
(s.m.), de manera que  
cada año el aumento  
salarial que se  
decretaba.... Leer más
Autor: Alejandro Gómez Tamez*

Diversos analistas y funcionarios públicos han señalado que para que haya un incremento en las remuneraciones de los trabajadores, sin ocasionar problemas inflacionarios, es fundamental que primero haya un aumento en la productividad de la mano de obra.

Dado lo anterior, decidí investigar lo que ha sucedido con la productividad en la industria manufacturera en los últimos 8 años, y los resultados encontrados sustentan el malestar de miles de obreros, que ven que ahora hacen más que antes, pero sus sueldos son cada vez más bajos en función de lo que producen.
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