Artículos editoriales

Fecha: 22/04/10

Echando las campanas a vuelo

Alejandro Gómez Tamez*

De alguna manera, parece haber un optimismo desbordado por parte de las autoridades de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, así como por parte de algunos analistas del sector privado en torno a la recuperación económica que se espera vivirá México este año. 

Pareciera que estamos ya indiscutiblemente en el camino de la recuperación, después del catastrófico 2009, y que ya nada podrá detener a la poderosa economía nacional y su  incremento esperado para este año en el Producto Interno Bruto (PIB). Así, producto de un excesivo optimismo ya casi nadie en el gobierno habla de lo que es necesario hacer para consolidar el crecimiento y simplemente se nos quiere vender la idea de un crecimiento por encima del 4 por ciento para este año que ya es seguro independientemente de lo que hagamos. Como si ya se nos hubiese olvidado que la economía cayó 6.5 por ciento en 2009 y no supiéramos que con un incremento del 4 no recuperamos lo perdido el año pasado (de hecho aun estaríamos 2.76 por ciento por debajo del nivel de actividad económica observado en 2008). 

 

 

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En este sentido, vale la pena recordar que el pasado 19 de abril, la SHCP destacó que su pronóstico de crecimiento de 4.1 por ciento para la economía mexicana en este año es “claramente sostenible”, aunque reconoció que el entorno externo sigue sujeto a ciertos riesgos. O sea que en lo interno no hay riesgos, y lo malo que pudiera pasar está fuera de nuestro control. ¡Qué visión tan parcial de las cosas!

¿Entonces el sector exportador no tendrá problemas este año por la sobrevaluación del peso que ya está en niveles de $12.20 por dólar, cuando debería estar por arriba de los $13.10 (nada más por puros diferenciales de inflación entre México y EE.UU.)? ¿O sea que no hay nada que hacer en materia de tasas de interés que nos hacen extremadamente atractivos para la inversión extranjera especulativa? ¿No importa que ya la inflación vaya a la baja? ¿No podemos relajar un poco más la oferta monetaria para bajar tasas y así quitar la excesiva sobrevaluación del peso y darle un respiro a la planta productiva nacional?

Y más preguntas aún: ¿Entonces ya con la pura recuperación de EE.UU. tendremos para salir adelante a través de las exportaciones que realizan las empresas multinacionales? ¿No necesitamos diversificar nuestros mercados de exportaciones y consolidar los existentes? ¿Nosotros no nos vamos a trazar una meta como EE.UU. o la India en el sentido de que debemos duplicar nuestras exportaciones en los próximos cinco años?

Que mal que el discurso oficial sea omiso en establecer los compromisos del gobierno federal con el sector productivo nacional. Que mal que no haya una verdadera política industrial que nos guíe y simplemente vayamos con la inercia de la recuperación estadounidense. Que mal que el gobierno no haga gran cosa por evitar que siga proliferando la evasión de impuestos y que la deuda pública alcance ya niveles que ponen en riesgo el crecimiento de la economía nacional en el mediano plazo. Que mal que no se digan tantas cosas que debemos hacer y atender, y sólo escuchemos el discurso victorioso de una “recuperación” que aun nos deja lejos de cómo estábamos hace dos años.

Sin embargo, e independientemente de lo mencionado líneas arriba, si debemos aplaudir una acción que recientemente anunció el gobierno federal y que será oxígeno puro para muchas empresas nacionales.  Hemos hecho mucho énfasis en la importancia de que el Gobierno Federal apoye a las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) a través de diversos mecanismos, y uno de ellos consiste en las compras gubernamentales.  En este sentido, aplaudimos al ejecutivo federal por el anuncio que se hizo el pasado día 20 en el sentido de que se espera que en 2010 las compras a las Mipymes realizadas por esta instancia gubernamental asciendan a $40 mil millones de pesos, lo cual beneficiará a unas 30 mil empresas.

Esta cantidad es considerable ya que representa el 1.25 por ciento del presupuesto total de egresos de la federación, pero además por el incremento que representa respecto a las compras a mipymes hechas el  año pasado. Tenemos que en 2009 dichas compras sumaron apenas $17 mil 600 millones de pesos, por lo que resulta más que positiva la meta que se ha fijado el gobierno federal de pasar de un 30 por ciento de sus compras totales hechas a Mipymes en la actualidad a por lo menos un 35 por ciento para el año 2012.

También se debe aplaudir que exista una disposición que señala que para poder participar en una licitación, el contenido del producto a ser vendido debe estar constituido en al menos el 60 por ciento de su valor por contenido nacional.  Estaremos ahora al tanto de las reglas de operación y lineamientos que se establezcan para que verdaderamente esta voluntad del gobierno federal de apoyar a las empresas nacionales se materialice en más producción y empleos. 

Hemos dicho una y otra vez la importancia de apoyar al sector exportador como verdadero motor del crecimiento nacional ayudándolo a encontrar nuevos mercados (sin descuidar los que ya se tienen ganados). El gobierno federal no parece entender esto y permanece mudo ante una política monetaria del Banxico que provoca la pérdida de competitividad de los productos nacionales.

Parece que no se enteran de las malas noticias económicas que son dignas de preocupación: resulta que Bruno Ferrari García de Alba, director de ProMéxico, acaba de confirmar algo que ya sabíamos (al menos de manera intuitiva), que México registra muy elevados índices de mortandad de empresas exportadoras, ya que tan sólo en los últimos dos años desaparecieron 1 mil 558.  Y es que en el año 2007 había en nuestro país 35 mil 917 empresas que comercializaban sus productos en el exterior, y para el 2009 el número se redujo a 34 mil 353, lo que representó 4.3 por ciento menos.

Si bien estos datos son alarmantes, lo son aún más cuando apreciamos que en el periodo de 2000 a 2009 cerraron 3 mil 392 empresas exportadoras, lo que significó una caída de 9 por ciento del total, al pasar de 37 mil 745 a 34 mil 353.

Es verdad que México es una potencia exportadora que en 2008 registró exportaciones por $291 mil 342 millones de dólares (mdd) en 2008 y por $229 mil 707 mdd en 2009. El grave problema es que somos un país prácticamente maquilador de las grandes transnacionales (véase los casos del sector automotriz y electrodomésticos) y es por ello que nuestro volumen de comercio es de los más altos del mundo. Sin embargo, es lamentable encontrar que de acuerdo a Proméxico, en México hay solamente 327 grandes firmas exportadoras, que tienen una participación de 66.2 por ciento en el mercado; 2 mil 497 medianas; 7 mil 562 micro y pequeñas, y 23 mil 967 incipientes, las cuales participan con 0.42 por ciento.

Es por todo esto que urgen mayores apoyos a la planta productiva nacional para que pueda exportar, además de las medidas correspondientes tendientes a fortalecer a las empresas que ya están exportando. No podemos darnos el lujo de continuar teniendo un número de empresas exportadoras que se encuentra en franco declive dado su excesivamente alto grado de mortandad. 

Sobre este asunto un punto fundamental y que hemos señalado en múltiples ocasiones es el daño que le causa un tipo de cambio sobrevaluado a la planta productiva nacional. En este sentido es positivo ver que más voces empresariales se suman a hacerle un llamado al Banco de México  para que se den los cambios correspondientes en la política monetaria que permitan al tipo de cambio tener una paridad que verdaderamente refleje las circunstancias económicas nacionales.

La fortaleza del peso se debe a la entrada masiva de inversión extranjera de cartera, no a que seamos un país superavitario en nuestra balanza comercial.  Así, alimentado por factores meramente especulativos (dado que en México pagamos 40 veces más rendimiento que en Estados Unidos), el peso se ha fortalecido en perjuicio de la planta productiva nacional.

Varios analistas fincan la expectativa de que el dólar podría bajar hasta unos $11.75 pesos para este verano en función de lo siguiente: 1. Recuperación económica de EE.UU.; 2.  Posibilidad de que el Yuan chino comience a flotar; 3. La incursión de México en el índice de Bonos Gubernamentales de Citi Bank, ya que esto podría ocasionar flujos de entrada de divisas al país hasta por unos $100 mil millones de dólares, 4. Mejora el perfil de Riesgo País; y 5. Comparando el peso con respecto al desempeño de otras monedas de naciones emergentes, a la moneda nacional “aun le queda margen para apreciarse aun más”.

La preocupación por la reciente fortaleza del peso ha sido externada por organismos como la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), la cual señaló el pasado 18 de abril que la fortaleza del tipo de cambio está afectando al motor de la economía, es decir, a las empresas exportadoras y al sector industrial en general. El organismo agrega que los efectos de la apreciación del tipo de cambio real generan un crecimiento en el déficit comercial del país, pues significa un impuesto al exportador y un subsidio al importador.

Y además de lo anterior, para los industriales del país, el subsidio al precio del dólar no sólo frena la exportación y estimula las compras externas, sino que también frena a la planta productiva que compite con importaciones, lo que origina la desarticulación de las cadenas productivas.

Es muy importante entonces que el Gobierno Federal y el Banco de México no celebren anticipadamente una recuperación que aun es endeble por el entorno financiero y económico mundial.  Es importante que actúen como si México fuera a atravesar una situación muy difícil para que de esta manera no bajen la guardia y releguen la carga de la recuperación económica a la locomotora que es la economía de EE.UU. Es fundamental realizar los ajustes internos que sean importantes y hacernos responsables del destino económico que tenga el país en función de las políticas económicas implementadas en el presente, las cuales a juicio de muchos perjudican a la planta productiva nacional y subsidian la entrada de productos del exterior.

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com 

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