Artículos editoriales

Fecha: 13/05/10

El “maquillaje” en la balanza comercial

Alejandro Gómez Tamez*

Muchos analistas económicos y financieros quieren echar por tierra el argumento de que el peso está sobrevaluado y que esta sobrevaluación daña la planta productiva nacional. Los que dicen que la sobrevaluación no existe se escudan en los “favorables” resultados arrojados por la balanza comercial en los primeros tres meses de este año. Es verdad que en el primer trimestre de 2010 México logró un superávit total en su comercio con el exterior por $148.6 millones de dólares (mdd), y que esta cifra se compara favorablemente con los déficit observados en los mismos periodos del año 2009 (cuando sumo -$1 mil 960.6 mdd) y con respecto a la del primer trimestre de 2008 (-$1 mil 647.8 mdd).  Sin embargo, hay que comprender la naturaleza del superávit actual antes de afirmar que el tipo de cambio no es un factor que en el presente esté mermando la competitividad de la planta productiva nacional.

Un simple repaso a las estadísticas nos indica que el “buen” desempeño de la balanza comercial en los tres primeros meses de 2010 se debe esencialmente al elevado crecimiento en las exportaciones automotrices y petroleras. De acuerdo a cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el primer trimestre de este año las exportaciones nacionales automotrices crecieron 79.7 por ciento respecto al mismo trimestre de 2009, mientras que las petroleras aumentaron 70.0 por ciento en el mismo lapso. Por su parte, las exportaciones manufactureras no automotrices crecieron apenas 16.6 por ciento.  En contraste, las importaciones totales no petroleras de nuestro país crecieron en el mismo periodo 23.4 por ciento.  Esto es indicativo de que si excluyéramos al sector automotriz y al petróleo en nuestras exportaciones, la tendencia sería hacía un empeoramiento de nuestro comercio exterior con déficits cada vez más abultados.

 

 

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Los datos de la balanza comercial agregada de México ocultan nuestra triste realidad exportadora. Oficialmente, en el año 2008 tuvimos un déficit en la balanza comercial por $17 mil 260 mdd, en el año 2009 el déficit fue de “tan sólo” $4 mil 677.7 mdd, y resulta que para el primer trimestre de 2010 se nos anuncia con bombo y platillo que tenemos un superávit en esta variable por $148.6 mdd.  La situación de la planta exportadora nacional es muy diferente, y decimos que las estadísticas agregadas del INEGI no muestran las cosas como son porque si tan sólo sustraemos las exportaciones petroleras nacionales (las cuales en unos años más ya no existirán) tenemos que en 2008 México hubiese registrado un déficit de $67 mil 895 mdd, para el año 2009 dicho déficit se hubiera disminuido a $35 mil 560 mdd y en los primeros tres meses de este 2010 tendríamos un déficit de $9 mil 238.9 mdd. O sea que lo que hace que nos veamos “menos mal” en nuestras cuentas externas son las ventas petroleras. 

Así, a simple vista, parece que México tiene cuentas relativamente equilibradas, cuando la realidad es que las exportaciones de Pemex son un excelente estuche de maquillaje para nuestro sector externo. En 2008 las exportaciones petroleras de México sumaron $50 mil 635.4 mdd, en 2009 ascendieron a $30 mil 882.8 mdd y en los tres primeros meses de 2010 suman $9 mil 387.6 mdd. Entonces, además de quedar claro lo que el petróleo hace por nuestras cuentas externas,  la gran pregunta es: ¿qué vamos a hacer con este boquete comercial cuando ya no hay más exportaciones petroleras? ¿Cómo vamos a financiar este faltante?  

Así, el discurso de los que menosprecian la paridad peso-dólar como factor determinante en la competitividad de nuestras exportaciones, está equivocado. Es erróneo afirmar que el tipo de cambio está bien en función de una balanza comercial que se ve “bien” por nuestras ventas de productos cuya demanda no está determinada por el tipo de cambio.

Lo hemos señalado en múltiples ocasiones y las estadísticas no mienten: México tiene un gran boquete en su comercio exterior, y ese gran hueco es “maquillado” por las exportaciones de petróleo (que recientemente se han favorecido al aumentar el precio del petróleo) y por las exportaciones automotrices (las cuales son movimientos intraempresa y no están sujetas al tipo de cambio). 

Los que argumentan que el tipo de cambio es irrelevante deberían preguntarle a un exportador de calzado cómo le hace para exportar ahora en día, ya que entre marzo de 2009 y el mismo mes de 2010 los precios en México subieron 4.97 por  ciento, mientras que el dólar bajó 13.04 por ciento. Esto implica que (asumiendo que los costos de producción crecieron al igual que el resto de los precios en la economía), un par de zapatos aumentó su costo de producción en dólares en 20.7 por ciento en tan sólo un año.  Este es el punto fundamental que no quieren entender las autoridades del Banco de México y de la Comisión de Cambios, y lamentablemente esta falta de entendimiento es la que le está costando al país miles de empleos y millones de pesos en producción pérdida. Las autoridades no quieren entender que por cada bien que importamos y que podríamos producir competitivamente en México estamos dejando de crear empleos y estamos favoreciendo que estos se creen en otras naciones.

Para crear conciencia debería estipularse que el INEGI tenga la obligación de informar el saldo de la balanza comercial  total y sin exportaciones de petróleo. Al ver los abultados déficits en la balanza comercial seguramente ahora si se preocuparían algunas autoridades y legisladores. Desde luego que ahora si habría una preocupación por fomentar las exportaciones y por tener un tipo de cambio competitivo. Pero mientras sigamos diciéndole a la gente que tenemos una balanza comercial con superávit o con un déficit “manejable” seguiremos pensando que todo está bien. 

Vamos preparando a este país para lo que se aproxima: nos vamos a quedar sin exportaciones petroleras y entonces verdaderamente nuestros déficits en la balanza comercial serán un dolor de cabeza. Hagamos los cambios que son necesarios ahora que son estamos a tiempo, de lo contrario las presiones en la planta productiva se continuarán acumulando, el desempleo seguirá creciendo y entonces si vendrá un ajuste fuerte e irreversible en el tipo de cambio. Ojala y el Banxico lo entienda y decida bajar las tasas de interés para evitar que siga entrando tanto capital especulativo a México, el cual solamente sobrevalua nuestra moneda y como ya quedo demostrado la semana pasada, si quieren en un par de días son capaces de derrumbar nuestra moneda. Eso es lo que pasa cuando vives en una economía de magia e ilusión cuyo principal producto es el super-peso.

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com    

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