Artículos editoriales

Fecha: 29/06/08

El mejor negocio: comprar dólares

Alejandro Gómez Tamez*

Muchas personas se preguntan en qué deben invertir los excedentes de efectivo con los que cuentan, y ahora en día está surgiendo una oportunidad de negocio que eventualmente pagará un muy buen rendimiento; y dicha alternativa consiste en invertir en dólares.

Es lamentable tener que escribir sobre la conveniencia de comprar dólares, en lugar de invertir en pesos, pero esta es una triste realidad motivada por la actuación del Banco de México, que a través de una política monetaria restrictiva provoca el alza en las tasas de interés, la entrada masiva de dólares al país y como consecuencia el abaratamiento artificial de la paridad peso-dólar. De ninguna manera se trata de convertirnos en “saca dólares” como los del inicio de la década de los ochentas, sino simplemente focalizar donde se encuentran las mejores perspectivas de ganancias financieras. Todos tenemos derecho a comprar aquellos bienes que nos convenga y que mejor aquellos que se venden barato y son de utilidad, como es el caso del dólar actualmente. Así pues, esta sugerencia tiene sustento y a continuación la documentaré:

Las finanzas internacionales establecen en la Teoría de Paridad de Poder Adquisitivo (PPA) que para que el tipo de cambio se mantenga estable en términos reales a lo largo del tiempo los ajustes en los precios de diferentes monedas deben ser iguales al diferencial de inflación en ambos países. Esto significa que si en México la tasa de inflación anualizada al mes de mayo de este año fue de 4.94 por ciento y en Estados Unidos fue de 3.78 por ciento en el mismo periodo, la paridad peso – dólar debió haber aumentado 1.11 por ciento para que el peso no se hubiera sobrevaluado ni subvaluado durante el periodo en cuestión.

Por su parte, la Teoría de la Paridad de Tasas de Interés establece que el tipo de cambio entre dos países depende directamente de los diferenciales en los niveles de tasas de interés de instrumentos similares en las dos naciones. Esto implica que si en México la tasa de interés anual para el Cete a un año fue de 7.85 por ciento durante mayo de este año y en Estados Unidos el bono del Tesoro a un año durante el mismo mes fue de 2.06 por ciento, entonces el tipo de cambio spot peso dólar debe apreciarse a favor del peso en 5.67 por ciento en el año, si todo lo demás permanece constante.  

Entonces lo que tenemos son dos fuerzas que actúan en sentidos contrarios: por un lado una presión para que la paridad peso – dólar aumente porque en México la inflación es más alta que en Estados Unidos y por el otro una presión para que baje debido a que en México las tasas de interés son más altas que en el vecino del norte.  Sin embargo, debe quedar claro que la presión para que el tipo de cambio baje es ocasionada deliberadamente por el Banco de México a través de su política monetaria restrictiva, lo cual ocasiona un dólar artificialmente barato, y eso es lo que estamos viendo ahora en día con un tipo de cambio en torno a los $10.35 pesos por dólar.

Así, la pregunta que debe realizarse es ¿Cuánto tiempo durará esta situación de un dólar barato? Los analistas de Wall Street dan prácticamente como un hecho que el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) incrementará sus tasas de interés en su próxima reunión del mes de agosto, después de haber dejado sin cambios las tasas en la pasada reunión del 25 de junio. ¿Qué hará el Banco de México cuando la Fed aumente sus tasas en agosto? ¿Habrá mayores aumentos a las tasas en México para de esta evitar la salida de capitales del país? ¿Aumentarán más las tasas de interés para lograr un tipo de cambio más bajo que le permita al Banxico controlar la inflación?

Sea como sea, México pierde competitividad con un precio tan bajo del dólar, ya que mientras el dólar disminuye de precio, el resto de los bienes en la economía aumenta. Esto nos lleva nuevamente a la teoría de la Paridad de Poder Adquisitivo, la que también señala que eventualmente (en el mediano o largo plazos) las monedas deben ajustarse de acuerdo a sus diferenciales de inflación acumulados.

De esta manera, si tomamos como base el mes de julio de 1997 (dado que ese fue el último año en el que México registró una balanza comercial en equilibrio) y calculamos la inflación en México y en Estados Unidos, encontramos que al mes de mayo de 2008 el peso presenta un grado de sobrevaluación respecto al dólar de 14.97 por ciento, lo que implica que un dólar debería costar $12.15 pesos.  Este cálculo se desprende del hecho de que en el periodo en cuestión los precios en México aumentaron 109.68 por ciento, mientras que los precios en Estados Unidos crecieron 34.97 por ciento, y la paridad peso - dólar subió solamente 32.09 por ciento al pasar de $7.8210 pesos por dólar a $10.3310 pesos por dólar.

Pero esto no es todo. Aunado al problema de la sobrevaluación del tipo de cambio, no debemos olvidar el hecho de que en este momento dependemos enormemente de las exportaciones petroleras para mantener un déficit en la balanza comercial relativamente pequeño (-10 mil 73 millones de dólares en 2007). ¿Pero qué vamos a hacer cuando ya no haya más petróleo para exportar? En este sentido,  el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, declaró el miércoles 25 de junio que Pemex tiene reservas únicamente para nueve años, pero su capacidad de exportación de crudo alcanzará solo para cinco. En este mismo orden de ideas, en un editorial previo advertí que si México no tuviera exportaciones de petróleo hubiéramos tenido en el año 2007 un déficit en la balanza comercial de 53 mil 91 millones de dólares, cifra gigantesca que nos pone a temblar y cuestionarnos qué va a pasar cuando ya no tengamos petróleo que exportar, pero si tengamos que seguir importando miles de millones de dólares en gasolinas y diesel.

Esta evidencia, junto con la teoría económica, es lo que hace pensar que existen fuertes probabilidades de que en un mediano plazo el tipo de cambio peso – dólar se ajuste fuertemente hacía arriba. Solamente tenemos que esperar que ocurran tres cosas para que suceda la catástrofe: 1) que Estados Unidos se recupere económicamente y vuelva a subir sus tasas de interés, 2) que el riesgo país de México aumente para que pierda efectividad la política monetaria del Banco de México de subir las tasas de interés, y 3) que caiga un poco más nuestra plataforma de exportación de petróleo para que se dispare nuestro déficit en la balanza comercial. Una vez que se combinen estos tres eventos, el ajuste al tipo de cambio será inevitable y entonces los que compraron dólares baratos disfrutaran de sus ganancias.

Reitero que es lamentable tener que escribir sobre esta situación potencial, pero la razón para hacerlo es advertir de un gran problema que tenemos para el mediano plazo y que aun estamos a tiempo de  remediar. Lo que las autoridades deben hacer es: 1) que el Banco de México baje las tasas de interés para que se reactive la planta productiva nacional (ya que en la medida en que se reactive la economía, habrá más empleo, menos emigración y una mayor recaudación fiscal que ayudará a depender menos de los ingresos fiscales derivados del petróleo); y 2) que a la brevedad se apruebe una reforma energética que permita las inversiones necesarias para aumentar la producción y reservas de petróleo, y que genere la infraestructura necesaria para depender menos de la importación de diesel y gasolina. Esperemos que nuestros gobernantes actúen con responsabilidad.  

* Director General GAEAP

alejandro@gaeap.com

 

 

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