Artículos editoriales

Fecha: 14/11/08

Las dificultades que se avecinan

Alejandro Gómez Tamez *

La economía nacional enfrenta ahora en día grandes desafíos, pero tal vez uno de los más importantes ya está aquí, y se recrudecerá durante el 2009.  El problema al que nos referimos es el de la escasez de divisas derivado de la caída de las exportaciones petroleras, del estancamiento de las exportaciones no petroleras nacionales, la baja en los ingresos por remesas, la disminución de la inversión extranjera directa y de cartera, entre otros factores.

 

Las leyes económicas más elementales señalan que cuando la demanda de un bien es mayor que su oferta, dicho bien tiende a encarecerse. En este caso, el bien en cuestión que se está encareciendo con respecto al peso es el dólar, por lo que en la medida en que en México tengamos crecientes necesidades de divisas, pero con una menor entrada de éstas (menos oferta), veremos como el tipo de cambio puede perder la relativa estabilidad que hasta ahora ha logrado en torno a los $13 pesos por dólar, y entonces se incrementaría la paridad peso-dólar.

 

Llama mucho la atención que muchos analistas comiencen a darse cuenta de esta situación hasta ahora (o que hasta ahora lo están externando), ya que el creciente déficit de la balanza comercial y la caída de las exportaciones petroleras han estado encendiendo focos rojos desde hace varios meses. El 6 de junio de este año señalé en un artículo titulado “México puede ser un país maravilloso”, publicado en El Financiero en línea, que “en los primeros cuatro meses de este año, México registra un déficit en la balanza comercial de 2 mil 741 millones de dólares, pero si eliminamos las exportaciones petroleras, entonces en los primeros cuatro meses del año tendríamos un déficit de 20 mil 344 millones de dólares”. Ahora, cinco meses después el panorama es mucho peor, ya que contamos con los datos al mes de septiembre de este año y sucede que nuestro déficit en la balanza comercial suma 8 mil 380 millones de dólares, ¡pero si sustraemos las exportaciones de petróleo, nuestro déficit en la balanza comercial sería de 51 mil 951 millones de dólares! ¿Cómo vamos a terminar el año?

 

Algunos funcionarios del gobierno federal han señalado que para el año 2012 México ya no tendrá más petróleo que exportar, por lo que es fundamental volver a preguntar a las autoridades de la Secretaría de Economía y del Banco de México: ¿Qué vamos a hacer para financiar nuestro déficit en la balanza comercial cuando ya no podamos exportar más petróleo? ¿Cómo nos estamos preparando para cuando ese día llegue? ¿Qué ajuste en el tipo de cambio estamos dispuestos a soportar en aras de equilibrar el potencial déficit en la balanza comercial sin petróleo?  Desafortunadamente nos estamos encaminando a correr la suerte de Malasia, país que pasó de ser exportador de petróleo a importador neto del hidrocarburo.

 

El déficit en la balanza comercial sin petróleo es un verdadero mega-boquete potencial en la economía nacional, y generará presiones crecientes en el tipo de cambio en la medida en que pasa el tiempo, ya que cada vez exportamos menos petróleo y aumenta nuestro déficit en la balanza comercial y en la cuenta corriente de la balanza de pagos.  Previsiones anteriores ubicaban el déficit en la balanza comercial para 2009 en 13 mil millones de dólares, pero ahora en día los analistas esperan que dicho déficit se ubique en poco más de 18 mil millones de dólares, el cual sería el déficit comercial más grande desde 1994.

 

Por su parte, en un interesante Análisis publicado en El Financiero en línea el día 11 de noviembre, se nos confirma que “México se perfila a una escasez de divisas en 2009”, y en dicha nota se expone un panorama realmente complicado. Entre otras cosas, se menciona lo siguiente: “…por tal motivo la caída en las exportaciones petroleras cobra relevancia, toda vez que es un factor de estabilización ante el creciente déficit comercial que se agudizó a lo largo del año, debido al debilitamiento que arrojaron las exportaciones manufactureras, además de un aumento en las importaciones”.  Esto es precisamente lo que le está pasando al país y que debe ponernos nerviosos en términos de hasta donde se puede incrementar el tipo de cambio en caso de que no se pueda restablecer el flujo de entrada de divisas al país. 

 

Pero no nos sorprendamos, este fenómeno no es nuevo. En otro artículo editorial publicado en El Financiero en línea el día 25 de julio de este año y titulado “La verdad sobre la balanza comercial” advertí que “…debemos tener presente que algo que nos salva de no tener un déficit creciente en la balanza comercial en este momento son nuestras exportaciones de petróleo, las cuales han aumentado 49.95 por ciento el primer semestre de 2008 en relación al mismo semestre de 2007. Pero debemos mencionar un problema con este indicador: cada vez estamos exportando menos petróleo”.

 

El panorama en general es complicado, y es muy relevante advertir que diversos analistas han señalado, y El Financiero ha dado cuenta de ello, que se espera que México deje de percibir hasta 31 mil millones de dólares durante 2009, y esto es únicamente por concepto de exportaciones. Por su parte, es previsible que la Inversión Extranjera Directa se contraiga en unos mil 100 millones de dólares, mientras que las remesas muestran ya una contracción de 3.7 por ciento.

 

Todo esto nos debe provocar a la reflexión acerca de lo que debemos hacer como nación y como empresarios. A nivel macroeconómico, hemos insistido mucho en la necesidad de una verdadera reforma energética, que permita incrementar nuestros niveles de producción de petróleo, pero ésta desafortunadamente ya no se dio. Hemos hablado de la necesidad de establecer programas de apoyo a exportadores que permitan ir disminuyendo gradualmente nuestro déficit con el exterior.

 

Al nivel empresarial, los capitanes de empresa pueden aprovechar la actual coyuntura en caso de contar con liquidez en su negocio, ya que esto les puede servir para pagar sus deudas, comprar barato (insumos, maquinaria, propiedades), o bien, pueden inclusive comprar su competencia para conquistar nuevos mercados o estabilizar sus precios. Por su parte, si una  empresa no tiene liquidez en este momento, pero tiene activos, puede vender algunos para obtener la necesaria liquidez y así hacer su negocio más productivo en los términos previamente expuestos.

 

Si por su parte, la empresa no tiene liquidez, ni grandes activos, pero tiene un buen producto, entonces la estrategia debe ser achicar el negocio disminuyendo sus costos fijos, además de apostarle a los mercados de exportación europeos y asiáticos, lo cual llevará tiempo. Desafortunadamente, ahora en día una empresa que no tiene liquidez, ni activos, ni un buen producto no tiene futuro, y lo mejor será cerrar sus puertas antes de dilapidar su patrimonio arrastrando pérdidas crónicas.

 

Así, debemos insistir en que México aun está a tiempo de evitar una verdadera crisis económica por falta de divisas, lo cual llevaría a un ajuste traumático en sus niveles de bienestar y actividad. Debemos exigirles a los Poderes Ejecutivo y Legislativo que trabajen coordinadamente para darle competitividad a la economía y empresas mexicanas. Deben dejar atrás las cuestiones partidistas o electoreras, y ver por los empresarios y trabajadores mexicanos antes de que sea demasiado tarde; y obviamente los empresarios deben hacer lo propio: modernizarse e innovar o desaparecer.

* Director general GAEAP

alejandro@gaeap.com

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