Artículos editoriales

Fecha: 06/03/09

La especulación lleva a precios falsos

Alejandro Gómez Tamez

 

La historia nos ha enseñado que la especulación desmedida siempre lleva a precios demasiado altos o precios falsos, los cuales eventualmente siempre se derrumban.  Ejemplos de esto hay muchos y a continuación presentamos algunos:

 

Como primer caso tenemos a la Bolsa Mexicana de Valores, la cual creció de manera desmedida en los meses previos a octubre de 1987, hasta que llegó el día 19 de tal mes, y ésta se desplomó arrastrada por la caída de la bolsa de Nueva York. Los excesos en las operaciones de “compra de acciones a crédito” y el préstamo temporal de acciones provocaron una caída de 75% que llevó al Índice de Precios y Cotizaciones de 373 mil 216 puntos a 95 mil 484, en un sólo mes  Este hecho provocó la ruina de miles de pequeños y medianos especuladores en nuestro país, muchos de los cuales habían hasta hipotecado sus casas para “invertir (especular)” en la Bolsa.

 

Un segundo ejemplo más reciente es el caso del precio del petróleo. Tenemos que el del tipo West Texas Intermediate (WTI) registró un precio promedio en 2007 de $72.33 dólares, para 2008 subió a $99.77 dólares, pero en lo que va de 2009 promedia apenas $40.39 dólares. Cabe recordar que el 11 de julio de 2008 se alcanzó un precio de $147 dólares por barril, por lo que desde que alcanzó su nivel máximo al momento de escribir esto el precio del petróleo se ha derrumbado 74.6 por ciento.

 

Un tercer ejemplo es el caso e los precios de las casas en los Estados Unidos, las cuales de acuerdo con el índice de precios de Standard & Poor´s, cayeron en promedio 25 por ciento en su valor entre mediados de 2006 y diciembre de 2008.  Y en lo que va de 2009 han descendido en valor otro 15 por ciento.

 

¿Por qué mencionó esto? Porque a juicio de varios analistas el precio del dólar en la actualidad ha dejado de estar fundamentado en la debilidad relativa de la economía mexicana, y por el contrario, el dólar observa una fortaleza frente al peso fundada principalmente en la especulación.

 

El lunes 2 de marzo vimos con preocupación como el precio del dólar llegó en su cotización interbancaria los $15.43 pesos por unidad, algo impensable hace un año, y que además rompe ya con toda  lógica económica como se explica a continuación:  Es verdad que en el mes de septiembre de 2008 señalábamos que el peso mexicano mantenía un grado de sobrevaluación respecto al dólar de 11 por ciento, lo cual implicaba que eventualmente vendría un ajuste en el tipo de cambio y que éste sería tal que llevaría a la paridad cerca de su nivel de equilibrio (en ese entonces calculada por Gaeap en unos $12.30 pesos por dólar). 

 

También es cierto que en la actualidad tenemos serios problemas con el déficit de la balanza comercial que sumó más de $16 mil millones de dólares en 2008 y se espera que alcance unos $20 mil millones de dólares en 2009. Por su parte, también es verdad que el Banco de México acaba de informar que durante enero de este año el monto de remesas cayó 11.88 por ciento con respecto al mismo mes de 2007, mientras que la inversión extranjera directa registró en 2008 una caída de 32.6 por ciento respecto al monto de 2007.

 

Todo esto es la realidad estructural de la economía mexicana; sin embargo, esto no justifica que hayamos sufrido una devaluación de 44 por ciento en el último año al pasar de un tipo de cambio de $10.71 pesos por dólar a uno de $15.43 por dólar. Y en este sentido, BBVA acaba de señalar que  “la moneda mexicana atraviesa por un momento ligeramente histérico que no corresponde con los fundamentales de la economía” y agregó que “si se analizan las condiciones estructurales de las que dependen la cotización de la divisa, tales como la situación fiscal, el déficit por cuenta corriente o los diferenciales de productividad entre países, el tipo de cambio en México no debería estar más allá de los 13.50 pesos por dólar”.

 

Quiero ser enfático en que es verdad que la demanda de dólares es mayor que la demanda de pesos y que esta es la razón por la cual se está devaluando tanto nuestra moneda; sin embargo, también debemos reconocer en su justa dimensión el componente especulativo en toda esta situación.  Hace dos semanas comentábamos que de acuerdo a cifras del Banxico relacionadas con la operación total del mercado cambiario nacional, entre agosto de 2008 y febrero de este año, los operadores extranjeros compraron y vendieron dólares en el mercado interbancario por un monto de 989 mil 611 millones, mientras que los residentes en México totalizaron la cantidad de 423 mil 641 millones.

 

Si comparamos estas cifras con nuestro monto de comercio exterior, el flujo de remesas, el tamaño de la inversión extranjera directa y de cartera, veremos que estas cifras son claramente indicativas de que el grueso de las transacciones tiene carácter especulativo ante la creencia de que el dólar seguirá apreciándose.  En otras palabras, hay muchos mexicanos y extranjeros que no están viendo a la Bolsa de Valores en México como una buena opción de inversión, y por otra parte consideran insuficiente el rendimiento que pagan los Cetes (7.25 por ciento en el plazo a 28 días), por lo que ven atractivo el llevarse sus dólares a Estados Unidos y no recibir intereses, pero a cambio obtener una jugosa ganancia cambiaria (de 44 por ciento en el último año como ya se señaló). Así pues, se crea un círculo vicioso, ya que entre más caiga el peso más ganan los que tienen dólares, por lo que estos especuladores harán todo lo posible para seguir ganando dinero a costa del empobrecimiento de quienes tienen pesos.

 

Sin embargo y a pesar de todo esto, considero que si el gobierno mexicano ejecuta las políticas correctas las cosas pueden mejorar bastante en el lapso de un año, ya que por otra parte varios analistas esperan que pronto terminará el “boom” del dólar, y que por lo tanto la paridad deberá eventualmente tomar su nivel natural en torno a unos $13.50 pesos por dólar. 

 

Para muchos estamos presenciando un alza en el valor del dólar que rompe con la lógica del mercado (ya que los fundamentos económicos de Estados Unidos son muy débiles), y que realmente todo esto es el resultado de una burbuja especulativa a nivel internacional a favor del dólar, ya que prácticamente todas las monedas se han depreciado frente al billete verde (sin tomar en cuenta la solidez relativa de cada nación). Si esto es así, no será la primera ni la última vez que los inversionistas corran a refugiarse en algún activo que posteriormente colapsa en su valor (por eso mencioné los ejemplos al principio de este artículo).

 

Considero que eventualmente (tal vez en 2010) habrá un estallido de la burbuja especulativa del dólar a nivel mundial. Esto lo sostengo bajo la premisa de que una vez que la situación financiera empiece a recobrar la normalidad, los inversionistas no estarán de acuerdo  con el magro  rendimiento de los activos en dólares (¡0.25 por ciento anual!), lo que provocará un éxodo hacía otros mercados y provocará que el dólar reanude la caída que había iniciado en 2002, pero con la salvedad de que esta vez la caída del dólar podría ser mucho más rápida. Y es que la realidad también es que varios países, entre ellos China, dependerán mucho menos en el mercado estadounidense para sus exportaciones y estarán menos interesados en sostener el dólar como hasta ahora lo hacen. En otras palabras, así como en su momento señalamos que no existía tal cosa como el “super-peso”, ahora nos atrevemos a decir que tampoco existe algo llamado “super-dólar” que se vaya a mantener con ese nivel de fortaleza indefinidamente.

 

Pero para que México pueda entonces beneficiarse de la eventual caída del dólar necesita hacer su tarea para apuntalar el peso, y en este sentido hemos dicho en múltiples ocasiones que se deben implementar medidas para fortalecer la micro, pequeña y mediana empresa, además de apostar fuerte por la reactivación del sector exportador apoyando decididamente a las empresas que exporten mediante estímulos fiscales.  Es indispensable tener presente que si hacemos las cosas correctas que nos corresponden podremos nuevamente ver un dólar en niveles de $13.50 pesos para el año 2010, pero no pensemos que regresaremos a esta paridad simplemente por “obra y gracia del Espíritu Santo”. Y para el que dude que las monedas pueden depreciarse de manera importante y posteriormente recuperarse a su nivel previo, basta ver el caso del Rand de Sudáfrica en el periodo 2001 - 2004.

 

También quiero dejar en claro que si el gobierno federal y el Banco de México no toman medidas para hacer que nuestros desequilibrios con el exterior vayan disminuyendo, entonces antes de ver la caída del dólar, presenciaremos una mayor caída del peso mexicano. Y en este punto es necesario señalar al menos dos cosas: la necesidad de ya no bajar más las tasas de interés en estos momentos, y por otra parte, fortalecer el sector bancario nacional para revertir la actual situación en la que la banca nacional está en manos de extranjeros que antes de ver por México ven por sus países de origen.

 

Y una nota final que considero importante, ya que ilustra el costo que ha tenido la depreciación del peso en las finanzas de las empresas: El Banxico estima en 70 mil millones de dólares la deuda externa del sector privado no bancario que opera en el país. Esto implica que en pesos ese endeudamiento era de unos $768 mil 500 millones de pesos a principios de octubre de 2008; al término de dicho año el saldo de ese mismo débito aumentó a 967 mil millones, y el lunes 2 de marzo llegó ya a un billón 80 mil millones de pesos. Esto significa que tan sólo por el efecto de la devaluación, el saldo de la deuda externa del sector privado mexicano aumentó en 311 mil 600 millones de pesos. Esto es dinero que se va a dejar de invertir, dinero que se va a dejar de pagar a trabajadores, dinero que va a dejar de estar en México y que eventualmente se transferirá a bancos extranjeros acreedores. Por eso, entre otras tantas cosas, es fundamental poner un alto a la caída del peso mexicano.

 

* Director general GAEAP

alejandro@gaeap.com

 

Información de contacto:

Teléfono: 477-326-3633

 

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