Artículos editoriales

Fecha: 27/09/08

México rumbo al éxito económico

Alejandro Gómez Tamez

 

Nuestro país se encuentra en este momento atravesando una importante coyuntura que implica que si implementamos las políticas correctas nos dirigiremos hacía una etapa de mayor prosperidad y desarrollo. Ante las turbulentas aguas internacionales actuales, México puede aprovechar la situación para fortalecerse en el plano internacional, o bien, puede seguir haciendo las mismas cosas que hasta ahora ha hecho y continuar postrado en la mediocridad. Es cierto que hay mucho por hacer en relación a mejorar nuestros niveles de escolaridad, reformas estructurales que nos den mayor competitividad, lucha contra la delincuencia, respeto al estado de derecho, entre otras cosas. Sabemos que el mejorar estas cuestiones es un camino que lleva muchos años, pero hay que recordar el dicho que señala que para recorrer un largo camino se empieza dando el primer paso. Y de ese primer paso es de lo que vamos a tratar en este editorial. 

 

Debemos comenzar señalando que ante la situación de crisis financiera estadounidense, los bancos americanos y europeos están teniendo una gran demanda de liquidez, lo que les esta “forzando” a deshacerse de activos financieros denominados en monedas como el peso mexicano. Así, vimos que el peso perdió terreno frente al dólar en la semana del 15 al 19 de septiembre hasta llegar casi a los $10.90 pesos por dólar, pero debido a que el Banco de México decidió mantener su tasa de interés de referencia en un nivel de 8.25%, el flujo internacional de divisas hacía el país se estabilizó y el peso recuperó cierta fortaleza para ubicarse en niveles que han fluctuado entre los $10.60 y $10.80 pesos por dólar.

 

Parece que el Banxico quiere luchar contra las leyes de la economía y sólo pospone lo inevitable: la apreciación del tipo de cambio peso – dólar con elevadas tasas de interés. Esto lo podemos asegurar debido a que las leyes de las finanzas internacionales establecen a través de la Paridad de Tasas de Interés (o Efecto Fisher Internacional) que si un país incrementa su diferencial de tasas de interés con respecto a otro con una moneda fuerte, lo que está indicando es que hacía el futuro se espera un mayor ajuste en el tipo de cambio.  Puesto de otra manera, si México tiene tasas de interés 6 puntos porcentuales más altas que en Estados Unidos, entonces se esperaría que en el transcurso de un año, el tipo de cambio peso – dólar se ajuste en ese 6%.  Así, al mantener elevadas las tasas de interés, el Banxico manda una señal a los mercados financieros internacionales de que México tiene un peso débil y que eventualmente vendrá un ajuste por el mismo porcentaje en que sus tasas de interés son superiores a las de Estados Unidos.

 

En relación a lo anterior, hay que recordar que el pasado día 22, el titular de la Secretaría de Economía (SE), Gerardo Ruiz Mateos, afirmó que el deslizamiento al alza en el precio de las gasolinas en el país ha diferido el impacto en la economía nacional de un sólo incremento "de golpe". Así pues, cabe preguntarse por qué no se aplica la misma receta al tipo de cambio y se permite que gradualmente el peso tome su valor real frente al dólar. No se puede caer en contradicciones y hablar de que el ajuste al precio de los energéticos es fundamental para que el país genere competitividad, mientras que con el tipo de cambio se pone un freno a su ajuste mediante tasas de  interés elevadas que “ayudan” a controlar la inflación.

 

Así pues, vale la pena preguntarle al Banxico qué es más importante, si el logro de un objetivo macroeconómico de alcanzar una inflación de determinado nivel o el bienestar del ser humano (el trabajador mexicano). Independientemente de que el Banxico tiene el mandato Constitucional de preservar el poder adquisitivo de la moneda nacional, si su respuesta es que para ellos es más importante el índice inflacionario que los seres humanos que pierden sus empleos o no encuentran uno, entonces le decimos al Banxico que estamos en contra de sus políticas.

 

Por otra parte, si analizamos lo que Estados Unidos está haciendo, vemos que en julio del año 2006 un dólar costaba 0.79 euros y en julio de este año un dólar cuesta tan sólo 0.63 euros, lo que implica que el dólar se ha devaluado en dos años 20.25%. Esto le ha valido a los Estados Unidos que sus exportaciones crezcan a una tasa de 19.23% en el primer semestre de 2008. Si bien Estados Unidos enfrenta graves problemas financieros, su política (deliberada o no) de tener una moneda débil le ha servido para fortalecer su sector exportador y tener tasas de crecimiento positivas en lo que va del año.

 

Mientras tanto en México, producto de un tipo de cambio fuerte, nuestras exportaciones se han incrementado en 16.01% en los primeros ocho meses de este año, una cifra nada despreciable. El problema es que si sustraemos las exportaciones petroleras, entonces tenemos que nuestras exportaciones solamente han subido 9.83%. Esta cifra no es mala por si sola, pero si lo es cuando tenemos presente que el 85% de esas exportaciones son realizadas por menos de 600 empresas, de las cuales la mayoría son transnacionales.  Y esta cifra es aun más mala cuando tomamos en cuenta que si no tuviéramos exportaciones de petróleo, en el año 2007 hubiésemos tenido un déficit en la balanza comercial de 53 mil 92 millones de dólares, ¡y que en los primeros ocho meses de 2008 dicho déficit ascendería a 45 mil 583 millones de dólares! ¿Ante estos déficits, queda claro que necesitamos fomentar nuestro sector exportador? ¿Es conveniente seguir con una política monetaria que fortalece el peso artificialmente en perjuicio de la planta productiva nacional?

 

Y en este punto hay que criticar que es increíble que no sepamos aprovechar todo lo que nos ofrece ser vecinos del mayor consumidor del mundo. Vemos como Canadá, contando con menos recursos  que México, es una prospera economía que se fortalece de su relación con Estados Unidos, mientras que nuestra nación sufre las consecuencias de ser vecino de la primera potencia mundial.

 

Así, la mayoría de los analistas continúan revisando a la baja sus previsiones de crecimiento del PIB, y algunos están previendo que el último trimestre de este año será verdaderamente complicado.  En este sentido, es preocupante que la firma de inversión Merrill Lynch, recientemente estimó que la economía mexicana tendrá un crecimiento del 2.3% para 2008 y de 1.9% en el 2009, y esto lo atribuyen al alza en la tasa de interés referencial y por una menor demanda de productos mexicanos por parte de Estados Unidos.

 

Otro punto que es importante señalar en este momento es que así como estamos presenciando la voluntad y unidad de los diferentes actores políticos para ponerse de acuerdo y obtener consensos que permitan luchar frontalmente frente a la delincuencial y al narcotráfico, pues lo mismo se debería hacer para luchar contra el contrabando que se registra en las aduanas. Porque así como se habla de que hay policías y agentes coludidos con las bandas criminales, también podemos señalar que hay agentes aduanales, vistas y algunos empresarios que están coludidos con bandas delictivas que se dedican al contrabando de mercancías en las aduanas del país (como lo indican los propios reportes de la Secretaría de la Función Pública).

 

Otro asunto que también es muy importante tener presente es que en este momento la economía nacional sufre además los estragos de una política fiscal cada vez más agresiva, que si bien es cierto que no tendremos miscelánea fiscal en el 2009, si tendremos una tasa de IETU de 17%, cifra medio punto porcentual por encima del 16.5% que tenemos actualmente. En otras palabras, nos exprimirán más recursos a los contribuyentes cautivos. Esto provoca la reflexión en el sentido de que debemos exigirle a la SHCP que realmente haga un esfuerzo por aumentar la base de contribuyentes a nivel nacional. Y podemos formular estas preguntas: ¿Qué va a hacer la SHCP cuando ya no haya más petróleo que explotar? ¿Estamos dispuestos a vivir una crisis de finanzas públicas? ¿Estaremos a merced del gobierno para que cuando esto suceda decida unilateralmente aumentar la tasa del IVA al 20% o bien el IETU al 25% para compensar la caída de los ingresos petroleros?

 

El gobierno debe hacer todo lo que esta en su poder para evitar que México caiga en recesión, ya que esto sería desastroso en el momento actual de alta inseguridad, ya que en la medida en que no crezca la economía y no creemos los empleos suficientes, estaremos mandando más personas vulnerables a caer en las manos del crimen organizado y así ser reclutados para actividades delincuenciales.

 

La apuesta debe ser pues por la creación de empleos, la competitividad, por reformas estructurales que den viabilidad económica de largo plazo a este país y por un sistema tributario que reparta más adecuadamente las cargas fiscales entre la población. Continuará…

 

Director general GAEAP

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