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Fecha: 11/11/13

Sin petróleo y sin sector automotriz perdemos 23 a 29 en comercio exterior

Alejandro Gómez Tamez*

 

Las cifras de comercio exterior mexicano nos muestran que somos una potencia mundial en este rubro, ya que en el año 2012 la suma de nuestras exportaciones e importaciones ascendió a 741.457 miles de millones de dólares (mmdd). Este volumen de comercio se debe en buena medida a que nuestro país cuenta con acuerdos comerciales que le dan acceso a un mercado potencial de más de mil millones de consumidores y países que representan el 60% del PIB mundial.

 

A la fecha, México cuenta con una red de 12 Tratados de Libre Comercio con 44 países (TLCs), 28 Acuerdos para la Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones (APPRIs) y 9 acuerdos de comercio (Acuerdos de Complementación Económica y Acuerdos de Alcance Parcial) en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI).

 

Aunado a lo anterior, nuestro país se encuentra ahora en día negociando el Tratado Trans Pacífico (TPP por sus siglas en inglés), el cual nos vinculará de manera más estrecha con naciones como Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Singapur, Brunei y Vietnam (con el resto de los países miembros del TPP ya tenemos acuerdo comercial). Además, nos encontramos en negociaciones con Panamá y Paraguay, y existen intenciones de tener un acuerdo con Turquía.  

 

Uno puede preguntarse cuál es la intención de tener tantos acuerdos comerciales y si estos nos sirven de algo. En el discurso oficial se nos dice que los acuerdos comerciales le han dado a México múltiples beneficios a nivel macroeconómico, y nos han ayudado a aumentar exportaciones, sobre todo en momentos de dificultad económica o débil demanda interna, lo que a su vez contribuye al crecimiento del PIB.

 

En ese tenor, en esta entrega explicaremos cómo ha evolucionado el comercio exterior mexicano en los últimos diez años a la luz de estos acuerdos comerciales, y veremos cuál ha sido el desempeño de variables clave como el empleo formal y el PIB.

 

El comercio exterior mexicano ha sido por demás dinámico. Cabe señalar que en el periodo de 2003 a 2012 las exportaciones totales de México aumentaron 125%, al pasar de $164.76 mmdd en el año 2003 a $370.7 mmdd en el 2012; por lo que las exportaciones representan ahora en día cerca del 31.5% del PIB nacional, un promedio muy superior al observado en los países de la OCDE.

 

Aunado a lo anterior, cabe señalar que generalmente México registra déficits en su balanza comercial total, los cuales han sido de tamaño moderado en los últimos diez años. Sólo en el año 2008 (año en el que vivimos con un super-peso por debajo de los $10 pesos por dólar) tuvimos un déficit bastante grande de -17.26 mmdd. Pero para el 2009, año en el que tuvimos una fuerte crisis económica y un dólar en niveles de $15.47 pesos, tuvimos un superávit de apenas -4.68 mmdd.  Por su parte, se debe señalar que en el año 2012 registramos un déficit moderado de apenas -$46 millones de dólares (mdd).

 

Así pues, las cuentas macro de la balanza comercial se ven positivas, porque el comercio aumenta y se percibe equilibrio en nuestras cuentas con el exterior. Sin embargo, si hacemos un análisis mucho más a detalle vemos que nuestros buenos números no son el producto de una industria manufacturera superavitaria, sino que son producto de las exportaciones petroleras y automotrices. Esto sugiere que el resultado de la balanza comercial total no muestra correctamente lo que sucede con el resto de la economía si extraemos estos dos sectores de actividad.

 

Si analizamos la balanza comercial de México quitando exportaciones e importaciones de productos petroleros y automotrices, vemos que en 2012 tuvimos un déficit gigantesco de -56.032 mmdd, lo cual contrasta enormemente con el dato de la balanza comercial casi en equilibrio. Así, pasamos de superávit a fuerte déficit si quitamos dos sectores de actividad.

 

Concretamente en 2012 sin tomar en cuenta exportaciones e importaciones de los sectores petrolero y automotriz registramos exportaciones por 229.5 mmdd e importaciones por 285.5 mmdd, por lo que observamos un déficit de -56.03 mmdd. Esto es como si perdiéramos el partido imaginario del comercio internacional 23 a 29 un resultado bastante mediocre.

 

Aunado a lo anterior, la diferencia entre la balanza comercial total y la balanza comercial sin productos petroleros y automotrices es tan grande que en el periodo de 2003 a agosto de 2013 se observa un déficit acumulado en la balanza comercial total de -68.384 mmdd, mientras que en la balanza comercial sin productos petroleros y automotrices el déficit acumulado es de -496.642 mmdd.

 

Ahora analicemos que ha pasado con el PIB y el empleo formal en los últimos 10 años. De acuerdo a cifras de INEGI, la tasa de crecimiento promedio del segundo trimestre de 2003 al mismo trimestre de 2013 en el PIB total es de 2.6%, mientras que el crecimiento promedio del PIB              manufacturero es de apenas 1.7%. Esto indica que en los últimos 10 años el PIB total creció 28.3%, y el PIB manufacturero aumentó 22.2%. Estas tasas de incremento resultan muy por debajo del 125% observado en el crecimiento de las exportaciones totales en el mismo periodo.

 

Por su parte, vemos que el crecimiento en el número de trabajadores registrados en el IMSS en la Industria de la Transformación fue bastante pobre, ya que éstos pasaron de 3,823,057 personas en diciembre de 2002 a 4,333,084 en diciembre de 2012. Es decir, en los últimos 10 años se crearon en México solamente 510,027 empleos formales en la Industria de la Transformación, lo que representa una tasa de crecimiento de apenas 8.1% en todo el periodo o un promedio anual de 0.79%.

 

Estos datos muestran que el modelo exportador mexicano nos ha convertido en una potencia mundial en comercio exterior gracias al apoyo de dos sectores específicos (petróleo y automóviles), pero esto no ha sido tan efectivo como fuente de crecimiento del PIB manufacturero ni para la creación de empleos formales en dicho sector. Las cifras son claras: las exportaciones totales crecieron 125%, el PIB total aumentó 28.3%, el PIB manufacturero creció 22.2% y el empleo formal manufacturero se elevó apenas 8.1%.

 

Esto es indicativo de que el modelo de simplemente estar firmando acuerdos comerciales a diestra y siniestra no está funcionando como se nos quiere hacer creer. Esto vuelve necesario replantear las cosas y fijar metas claras para que haya más empresas exportadoras, sobre todo pequeñas y mediana, para que así se aprovechen mejor los acuerdos comerciales y que los beneficios de esto ahora si se extiendan a todo México.

 

Esperamos que en el 2014 se le den muchos más recursos para operar a organismos como Proméxico y Bancomext.

 

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

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