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Fecha: 3/11/13

Ahora va la lucha por el Presupuesto de Egresos

Alejandro Gómez Tamez*

 

Después de un largo y desgastante proceso político que inició el 8 de septiembre, con la presentación del Paquete Económico 2014, el 31 de octubre el Congreso de la Unión aprobó la Ley de Ingresos para el año 2014, la cual “quedó rasurada” en varios miles de millones de pesos respecto a las intenciones iniciales del Ejecutivo federal.

 

No obstante que se aprobaron ajustes al alza en tasas impositivas y derechos sobre concesiones, se crearon nuevos impuestos,  y se eliminaron deducciones personales y empresariales que hasta ahora las leyes si permiten,  lo aprobado por el Congreso de la Unión en materia de ingresos para el año entrante fue de  4 billones 467 mil 225 millones de pesos, una cantidad 12 mil 728 millones de pesos menor a la originalmente planteada en el Paquete Económico.

 

¿Qué fue entonces lo que sucedió?  Hay que recordar que en el Paquete Económico 2014, el presidente Enrique Peña Nieto propuso recursos por 4 billones 479 mil 954 millones de pesos, el monto más alto en la historia del país para una Ley de Ingresos.

 

Dicha Ley de Ingresos estimaba que con los nuevos impuestos, el incremento a los existentes, así como con la eliminación de la deducibilidad de algunos gastos como las prestaciones a los trabajadores, el Sistema de Administración Tributaria (SAT) recaudaría 240,000 millones de pesos adicionales; sin embargo, al dejar fuera de lo aprobado varios temas, entre ellos el cobro del IVA a las colegiaturas y a los créditos hipotecarios, lo que efectivamente se recaudará de manera adicional por los ajustes fiscales en 2014 es de 181 mil 276 millones de pesos, una cantidad 58 mil 724 millones de pesos menor a lo originalmente planteado.

 

De esta manera tenemos que la diferencia de los 58 mil 724 millones de pesos “faltantes” por los impuestos que no se aprobaron con respecto a los 12 mil 728 millones de menos respecto a la propuesta original (unos 45 mil 996 millones de pesos) provinieron de ajustes en otros renglones como el aumento a la estimación del precio de la mezcla de petróleo, un tipo de cambio proyectado más alto, cambios en el Código Fiscal de la Federación, entre otros.

 

Y dicho todo lo anterior, ahora la gran lucha se dará por definir cómo se gastarán los 4 billones 467 mil 225 millones de pesos que ya están autorizados en la Ley de Ingresos. Quien ya propuso en este rubro es el Ejecutivo Federal, pero quienes decidirán son exclusivamente los Diputados Federales; y en la Cámara de Diputados el PRI, el Partido Verde y Nueva Alianza tienen mayoría con 251 diputados de los 500, por lo que podrían imponer su mayoría si así lo desean.

 

La primera labor que deben hacer pues los diputados es tumbarle los 12 mil 728 millones de pesos a la propuesta de Presupuesto de Egresos enviada por el Ejecutivo dentro del Paquete Económico 2014. O sea que deberá haber recortes en algunos rubros de gasto ya propuesto, los cuales esperamos que sean en aquellos renglones que no tienen sentido social ni de apoyo al sector empresarial.

 

Una vez hecho lo anterior, considero que derivado del severo desgaste que sufrió la relación del Gobierno Federal y el Congreso de la Unión con el sector privado nacional, por las múltiples alzas de impuestos y mayores costos que se le ocasionarán a las empresas, pues sería muy conveniente que se redireccionaran  otros rubros del gasto corriente hacía el de inversión. Además, sería muy positivo  que se le doten de muchos más recursos al Instituto Nacional del Emprendedor, Proméxico,  Bacomext y Nafin.

 

Y es que como dice el dicho “Palo dado ni Dios lo quita” y si ya viene una mayor carga fiscal sobre los mismos contribuyentes cautivos, pues lo correcto será que el Gobierno Federal les retribuya a las empresas con más programas que las apoyen para ser más competitivas. Y desde luego, que también se le debe retribuir a la sociedad con más y mejores servicios de seguridad y programas que fomenten el empleo.

 

Otro aspecto fundamental que no debe quedar fuera de la discusión es que los recursos que se obtengan por la contratación de deuda pública no deben destinarse a la nómina de los servidores públicos, y deben ser etiquetados para gasto de infraestructura, o bien programas, con un claro sentido social o de apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas. Así como dotar de recursos a programas que tengan el objetivo de crear empresas y empleos tanto en zonas urbanas como en rurales y marginadas,

 

Cabe recordar que la Constitución mandata al Cámara de Diputados a tener el Presupuesto de Egresos aprobado a más tardar el 15 de noviembre, por lo que el debate en torno a este tema subirá de tono en los siguientes días.

 

Habrá quien quiera que haya muchos más recursos para la reconstrucción de Guerrero después del paso de los huracanes, habrá quien busque mayores recursos para las zonas fronterizas después de que se homologó el IVA en la frontera, habrá quien (como yo) pida que haya más recursos para apoyar a las empresas a hacer frente a la mayor carga fiscal, y también habrá quien quiera congratularse con la burocracia federal (incluidos los maestros y empleados de paraestatales) y pida para ellos mayores sueldos y prestaciones.

 

Sin embargo, considero que ahora más que nunca lo que debe ponderarse es la necesidad de resucitar nuestra economía, ya que si no hay crecimiento económico no habrá los recursos que el gobierno federal está proyectando recaudar y entonces veremos recortes al gasto en 2014 por no cumplirse las metas fiscales, lo que ocasionará una caída en la actividad económica y nos sumiremos en una recesión.

 

Ya lo dijo la Secretaría de Hacienda: se espera que el tercer trimestre de este año el PIB nacional haya crecido apenas 1%, lo que de materializarse ubicará el crecimiento del PIB para todo 2013 en apenas 1.2%; y la perspectiva para el 2014 no se ve tan bien después de las alzas de impuestos y el haber eliminado los incentivos a la contratación de personal y adquisición de bienes de capital.

 

Es por ello que debe evitarse al máximo el mayor gasto en nóminas, el que no genera riqueza, y mejor se debe fortalecer lo que si puede generar un mayor efecto multiplicador para el resto de la economía. Entiendo que hay rubros del gasto que son ineludibles y ya están comprometidos, pero si la discusión y el debate girarán en torno al 10% del presupuesto total de egresos que si se puede redireccionar, pues que esos recursos sean empleados para “sobarle el chipote” a los contribuyentes con más actividad económica a quienes estaremos pagando más impuestos en 2014.

 

 

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