Artículos editoriales

Fecha: 12/1/14

¿Quién manda en la economía de México?

Alejandro Gómez Tamez*

 

México requiere avanzar en materia democrática, pero no me refiero a que simplemente se respete la voluntad popular en las urnas y a que la competencia electoral sea justa, sino a la necesidad de que las políticas públicas, sobre todo aquellas en materia económica, se traduzcan en lo que realmente quieren los mexicanos: más empleos formales mejor remunerados. 

 

En este sentido, vemos como las políticas económicas, desde hace ya tiempo, no necesariamente van en favor de la creación de empleos en las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) manufactureras, sino que tienden a favorecer más a ciertos grupos económicos poderosos, quienes buscan perpetuar su situación de privilegios a costa del resto de actividades económicas.  Es de esta manera que debemos preguntar quién manda en la economía de México, ¿Son el Banco de México,  la Secretaría de Hacienda y la Secretaría de Economía o en realidad son los banqueros y empresas comercializadoras importadoras?  Comencemos con el análisis a este respecto:   

 

Banca en México

De acuerdo con cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), al cierre de 2013 hay 47 bancos operando en México, sin embargo, como es bien sabido el mercado se mantiene concentrado en manos de cinco grandes jugadores, que son BBVA Bancomer, Banamex, Santander, Banorte y HSBC. Como puede verse, sólo uno de ellos es mexicano y el resto de los bancos importantes son extranjeros.

 

Por su parte, de acuerdo con datos de la propia CNBV, las  utilidades netas obtenidas por los bancos que se encuentran operando en México sumaron 95 mil millones de pesos de enero a noviembre del 2013, lo que significó un incremento de 21.6% comparado con el mismo periodo del 2012.

 

Estos datos ilustran que el negocio bancario es sumamente rentable en México (no conozco ninguna otra industria en nuestro país cuyas utilidades hayan crecido más de un 21% en un año tan complicado como el 2013), y queda claro que el grueso de estas utilidades netas, que representan unos 7,300 millones de dólares en los primeros once meses del año pasado, fueron para bancos de extranjeros que operan en México.

 

Queda claro que con ese nivel de ganancias, estas instituciones financieras tienen un gran incentivo  para incidir en las decisiones monetarias y financieras del país, entre ellas, las del Banco de México y de la Secretaría de Hacienda.  Los bancos pueden influir para que el marco financiero se ajuste de manera que puedan seguir obteniendo jugosas utilidades a costa de cobros excesivos a empresas y familias mexicanas, mientras pagan intereses ridículamente bajos por los ahorros que administran.

 

Lo que la banca extranjera gana en México es inclusive más alto que lo que obtienen en sus países de origen, y cómo no va a ser así, si en nuestro país se les permite el cobro de comisiones e intereses que no tendrían lógica en Europa y Estados Unidos.  Por ello no sorprende que Citigroup genere con Banamex el 38% de sus utilidades globales aunque este sólo represente el 3% de su infraestructura. BBVA Bancomer genera el 31% de las utilidades totales que produce su grupo en el mundo; mientras que Santander México es la segunda en utilidades para su grupo.

 

Por su parte, se ha demostrado que los bancos en México pueden incidir en la tasa de interés de instrumentos como los Cetes, ya que cómo se vio en octubre y noviembre del año pasado, en un momento en el que la tasa de referencia del Banxico bajaba, los Cetes subían. 

 

Es verdad que ya se promulgó la reforma financiera, la cual se supone que generará más crédito a tasas más bajas, pero debe destacarse que su “gran logro” es hacer que las tasas de interés aparentemente van a bajar en la medida en que los bancos puedan incautar rápidamente los bienes o meter a la cárcel a quién no pague sus créditos a tiempo. Es decir, se vuelve relativamente más sencilla la cobranza de un crédito para los bancos, lo que hará que baje el riesgo de no pago a la banca y de esta manera pues a menor riesgo, menores intereses.  O sea que con la reforma financiera no se trastocan los intereses de los bancos por lo que seguirán ganando miles de millones de pesos e incidiendo en la política monetaria nacional. 

 

Comercializadores

El mismo fenómeno de influencia en las políticas económicas, lo vemos también en el ámbito de la industria y comercio, en el cual grandes grupos empresariales le “sugieren” a la Secretaría de Economía las líneas de política económica que debe seguir, las cuales llevan ya varios años siendo de un total aperturismo.

 

Es así que la negociación de acuerdos comerciales con naciones con las que México no tienen nada que ganar, la baja unilateral de aranceles, toda clase de facilidades a la importación de mercancías, y la falta de castigos a quienes realizan operaciones de comercio internacional de manera ilegal, tienden a golpear la industria manufacturera nacional y a ayudar sólo a unos cuantos grupos empresariales dedicados a la importación de mercancías para su comercialización en México.

 

No es verdad que las medidas de facilitación de importaciones y baja de aranceles se traduzcan en mejores precios para la población. Lo que vemos es que los importadores y comercializadores  venden los productos a un precio lo suficientemente por debajo de los precios nacionales para sacar de mercado a los fabricantes mexicanos, pero los mantienen lo suficientemente elevados para generar gigantescos márgenes de utilidad. 

 

¿Entonces quiénes son los mayores beneficiados de las decisiones de la Secretaría de Economía y su política aperturista en perjuicio de la industria manufacturera nacional? Sin duda los grandes grupos importadores y cadenas comerciales, los cuales además pagan montos de Impuesto Sobre la Renta (ISR) que parecen excesivamente bajos. En este sentido vale la pena destacar que de acuerdo con la columnista del diario noroeste.com, Jesusa Cervantes, la empresa Soriana pagó el 1.61% de sus ingresos como ISR,  Walmart el 2.3%, Liverpool el 4.15%, Palacio de Hierro el 2.68% y Gigante el 3.16%.

 

El gobierno federal debe entender que mientras responda principalmente a los intereses de grandes importadores y comercializadores a costa de empresas manufactureras nacionales, jamás tendrán oportunidad de que haya mayores fuentes de trabajo bien remunerado en nuestro país. Y es que de acuerdo a estadísticas del propio Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), los sueldos promedio en 2013 para la industria de la transformación son 18.5% más altos que los pagados en el comercio.

 

México debe analizar los casos exitosos como los de Alemania, Japón, Corea, Italia y China, naciones a las que la reciente situación económica global no les afectó tanto por ser países con una gran base manufacturera, y en buena medida volcada a la exportación. Estos países tienen un sector manufacturero fuerte, lo suyo no es el comercio como se le ha querido dar el enfoque a México.

 

Nuestro país debe corregir este error para tener empleos y mejor nivel de vida. Es francamente un fracaso hablar de que México es la economía número 14 en el mundo, pero en el periodo de noviembre de 2012 al mismo mes de 2013 solamente creó 478,035 empleos formales registrados en el IMSS, y que de este total solamente se hayan creado 160,284 en la industria de la transformación.

 

¿Por qué no entienden todo esto el Banxico, la Secretaría de Hacienda y la Secretaría de Economía? El gobierno federal debe trabajar en tener un sector financiero fuerte pero que responda a las necesidades de los mexicanos, no de los bancos. Y deben trabajar en políticas que fortalezcan a las mipymes manufactureras. Ahí está la clave para crear empleos, ya que no todo es reforma energética.

 

Director General GAEAP*

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