Artículos editoriales

Fecha: 11/12/09

Cambios para  bien en el Banxico

Alejandro Gómez Tamez*

 

El pasado miércoles 9 de diciembre el presidente Felipe Calderón tuvo a bien enviar al Senado de la República la propuesta para que el Dr. Agustín Carstens ocupe la gubernatura del Banco de México (Banxico). Si bien gran parte del sector financiero nacional apoyaba a Guillermo Ortiz para que continuara al frente del instituto central otros seis años, la verdad es que el desempeño de Ortiz al frente de Banxico dejó mucho que desear, al menos durante 2008.

 

No se nos olvide que está bien documentado que mientras el mundo bajaba las tasas de interés para incentivar la producción, Guillermo Ortiz nos indilgó varias alzas en las tasas de interés hasta llevarlas a un 8.25 por ciento, y que fue hasta este año 2009 que por fin decidió relajar la política monetaria y comenzó el descenso en las tasas de interés.

 

 

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Pero el mal ya estaba hecho: Guillermo Ortiz y su política monetaria restrictiva (con altas tasas de interés) fueron los culpables de que México viviera una ilusión llamada “superpeso”, que llevó al tipo de cambio a niveles por debajo de los $10.00 pesos por dólar, y que provocó que muchas empresas se endeudaran fuertemente en dólares pensando que el tipo de cambio mantendría al peso fuerte por un periodo de tiempo más largo.

                     

En fin, el Banxico confundió a la población, envió señales equivocadas al sector empresarial y fue responsable de que la crisis financiera internacional fuera más fuerte en México que en otras latitudes. N hay que olvidar que la política monetaria actua con un retraso que va desde los seis meses hasta un año.

 

Guillermo Ortiz fue terco en su política monetaria restrictiva a lo largo de 2008. No se nos olvide tampoco cuando el presidente de la República, Felipe Calderón, el Secretario de Hacienda, Agustín Carstens, y hasta el propio Secretario de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), José Ángel Gurría le sugirieron al Banxico que bajara las tasas de interés (porque el resto del mundo las estaba bajando) y Guillermo Ortiz hizo lo que quiso y las aumentó. Provocando mayores costos financieros para las familias y empresas mexicanas.

 

¿Quién va a extrañar a Guillermo Ortiz? Pues la comunidad bancaria que disfrutó de elevadas tasas de interés, cortesía de un gobernador del Banco de México que parecía trabajar más para una banca extranjera habida de grandes utilidades que para el pueblo mexicano. Gracias a Guillermo Ortiz muchas familias y empresas mexicanas no pudieron pagar sus créditos durante 2008.

 

Pero también cabe preguntarse, ¿Quién era el verdadero jefe de Guillermo Ortiz? ¿El pueblo de México y la estabilidad del peso (el cual se llegó a devaluar hasta un 45 por ciento) o Ernesto Zedillo quién lo puso en esa posición en primera instancia? ¿O eran los grandes banqueros internacionales que le recompensaron la política monetaria restrictiva en México (que les hizo ganar grandes sumas de intereses) con la presidencia del Banco de Pagos Internacionales?

 

En fin, que bueno para México que Guillermo Ortiz y sus tardías políticas monetarias ya no están en el Banxico y que ha llegado una nueva visión de lo que debe hacer un banco central por un país en la figura del Doctor  Agustín Carstens.  

 

¿Cuáles son las credenciales que respaldan al Dr. Agustín Carstens para asumir el liderazgo del Banco de México?

 

De acuerdo a diversas fuentes consultadas, cuenta con un respaldo técnico, resultado de su preparación en la Universidad de Chicago, donde cursó una maestría y un doctorado en economía a mediados de los años 80. Asimismo, la institución que encabezará, si cuenta con la venia del Senado, no será nueva para este funcionario, ya que previo a sus estudios en el extranjero, trabajó mediante prácticas profesionales en Banco de México y regresó a la misma, luego de terminados sus estudios.

 

Dentro de Banxico ocupó los cargos de Tesorero, Director General de Investigaciones Económicas y Jefe de Gabinete para el Gobernador Miguel Mancera. Como Director de Investigaciones Económicas, contribuyó con el sucesor de Mancera, Guillermo Ortiz Martínez, para delinear la política económica del Banco para enfrentar los efectos del efecto Tequila y la crisis económica Rusa. De esta manera, no solamente conoce a este organismo, sino que ha vivido momentos de crisis, similares a los que tendrá que enfrentar en este nuevo encargo si las cosas continúan complicándose a nivel internacional.

 

Cuenta también con experiencia en el ámbito de la economía internacional, ya que ocupó uno de los tres puestos que existen en el Fondo Monetario Internacional como subdirector Gerente.

 

Adicional a lo anterior, obtuvo logros dignos de reconocimiento, en su corta carrera como Secretario de Hacienda y Crédito Público. Entre ellos pueden mencionarse la oportuna adquisición de una cobertura para garantizar el precio del barril de crudo mexicano, en un momento en el que el mismo sufrió reducciones dramáticas, las cuales hubieran tenido un impacto importante en las finanzas públicas. Asimismo logró una reforma al sistema de pensiones, considerada por algunos especialistas como una de las reformas estructurales más importantes de la última década.

 

Y vale la pena pensarlo una vez más: una de las piedras angulares que ayudaría a explicar la posible designación del Dr. Cartstens como gobernador del Banco de México, sería el llamado que hizo el entonces Secretario de Hacienda a reducir las tasas de interés, en línea con las acciones emprendidas por el resto de las economías del mundo y contrario a la decisión de Banxico de incrementar la tasa de referencia. Este tipo de medidas hacen pensar que ahora habrá un Banxico que si bien actuará con responsabilidad para mantener la inflación a raya, también será un coadyuvante del crecimiento económico y no un empleado de los intereses de los grandes bancos nacionales e internacionales.

 

Y es que ya estuvo bueno de que algunos banqueros pretendan asustar al pueblo pensando que debemos vivir permanentemente con dinero caro y una política monetaria restrictiva. México necesita estabilidad de precios, pero también crecimiento económico y creación de empleos. Hay que aplaudir la decisión del Presidente Calderón y darle el beneficio de la duda a Carstens de que hará un buen papel al frente del Banxico. Mientras tanto, que bueno que ya se fue Ortiz, personaje que no obstante todos los años que estuvo en primerísimos puestos de la administración pública federal, siempre trabajo para intereses ajenos al crecimiento y desarrollo nacionales, las estadísticas respaldan este señalamiento.

 

Director General Gaeap*

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