Artículos editoriales

Fecha: 29/01/10

Las decisiones del Banxico y el mensaje de Obama

Alejandro Gómez Tamez*

La semana pasada comentábamos acerca de la necesidad de que hubiese cambios en la política del Banco de México (Banxico) de manera que se evitara caer en el error histórico de mantener al peso sobrevaluado respecto del dólar, ya que eso contribuye al estancamiento de la planta productiva nacional, al deterioro de la balanza comercial y a la pérdida de empleos.

Concretamente, hemos señalado que un peso sobrevaluado provoca que nuestras exportaciones sean menos competitivas (más caras), desestimula el turismo nacional y extranjero, genera menos pesos por los dólares de exportaciones, provoca una mayor cantidad de importaciones, envía las señales equivocadas al mercado (incentiva la especulación), entre muchos otros males.

Así, hemos insistido en la importancia de una balanza comercial en equilibrio, ya que eso se traducirá en más empleos y más producción. Si logramos aumentar nuestras exportaciones y disminuir las importaciones, estaremos sentando bases para una sólida creación de empleos en el futuro. Y es que esa debe ser la prioridad: creación de empleos.

 

 

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Un primer paso que debemos dar para tener una balanza comercial en equilibrio consiste en contar con un tipo de cambio que refleje las verdaderas circunstancias del país, y que no sea producto de los flujos de capital golondrinos, los cuales simplemente buscan los mejores rendimientos y así como entran, eventualmente se salen.  En este sentido, es fundamental que el tipo de cambio compense las desventajas que en costo e infraestructura tienen las empresas mexicanas. De esta manera, el tipo de cambio que promueve las exportaciones no puede estar por debajo de los $13.20 pesos por dólar.

El Banco de México parece ahora entender la importancia de este concepto y comienza a actuar en consecuencia. El pasado miércoles 27, en su primera conferencia de prensa, el gobernador del Banxico, Dr. Agustín Carstens envió varias señales positivas y claras en el sentido de que de que el instituto central  está decidido a coadyuvar con la recuperación de la planta productiva nacional evitando la sobrevaluación del peso mexicano. 

En primer lugar tenemos el anuncio del término (para el próximo 28 de febrero) de la línea de intercambio de divisas (swap) que tenía contratado el Banxico con el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), y que ascendía a $30 mil millones de dólares. Cabe señalar que el banco central recurrió a ese mecanismo únicamente el 21 de abril de 2009, colocando tres mil 221 millones de dólares, monto que fue liquidado totalmente el pasado 12 de enero de 2010.

Se debe destacar que esta cancelación se deriva de que se perciben para el corto y mediano plazos menores presiones para el peso, lo cual se debe principalmente a la mejoría de las perspectivas de crecimiento de la economía nacional. Sin embargo, esta medida también lleva consigo la percepción de una disminución potencial de la liquidez en el mercado cambiario (mayor riesgo), lo que ocasiona que algunos inversionistas y especuladores, se retiren del país y así el precio del dólar aumente en términos de pesos.

Otra señal que envío el Dr. Carstens, es igualmente importante: concretamente el gobernador dijo que el banco que dirige estudia mecanismos para acumular más reservas internacionales. Esto desde luego que es un giro de 180 grados en la política institucional de los últimos dos años, ya que a partir de ahora la postura del banco central en el mercado de cambios será compradora y no vendedora. Cabe señalar que esto aun no se ha formalizado y que esta medida también tiene como objetivo que nuestro país se retire de la línea de crédito contingente por $47 mil millones de dólares que tenemos con el Fondo Monetario Internacional.

En este sentido, la percepción de mayor riesgo provoca más presiones de corto plazo para el tipo de cambio y es por ello que el dólar nuevamente se colocó el jueves 28 por encima de los $13.03 pesos por unidad, después de que había estado una semana antes en los rangos de los $12.65 pesos por dólar.

Así pues, se ha dejado atrás la mentalidad de que el tener reservas internacionales elevadas es muy caro para el país. Ahora en día el Banxico tiene poco más de $91 mil millones de dólares en reserva, y durante todo 2008 y 2009 las intervenciones del banco central en el mercado cambiario sumaron $34 mil millones de dólares.

En relación a lo anunciado por Carstens, también es muy positivo que haya hecho mención a la importancia de fortalecer el mercado interno, “para generar motores propios de crecimiento”. Llama la atención este comentario, ya que rompe con la “política de librito” seguida por su antecesor, Guillermo Ortiz Martínez, funcionario que se limitaba a controlar la inflación al costo que fuera y sin importarle el daño a la planta productiva nacional y a la generación de empleos. 

Y este no es un concepto nuevo ni que aplique exclusivamente a México. Como ejemplo de la importancia de todo esto tenemos lo señalado por el presidente estadounidense Barack Obama en su Primer Informe de Gobierno el pasado 27 de enero. En dicho acto Obama señaló lo siguiente: “…necesitamos exportar más de nuestros bienes. Debido a que entre más bienes produzcamos y vendamos, más empleos estaremos apoyando aquí en América. Por lo que esta noche, he establecido un nuevo objetivo: duplicaremos nuestras exportaciones dentro de los siguientes cinco años, un incremento que apoyará 2 millones de empleos en América. Para ayudar a alcanzar este objetivo, estamos lanzando una iniciativa nacional de exportaciones para ayudar a los agricultores y pequeñas empresas a aumentar sus exportaciones, y reformar los controles a la exportación consistentemente con nuestra seguridad nacional”.

Obama continuo diciendo: “Debemos buscar nuevos mercados más agresivamente, tal cual lo hacen nuestros competidores. Si América se sienta en la banqueta mientras que otras naciones firman tratados comerciales, perderemos la oportunidad de crear empleos en nuestro territorio…”

Al escuchar a Obama uno no puede evitar pensar en que ojala y nuestros políticos hayan visto o leído este  mensaje y simplemente imiten lo que otros países hacen. ¡No se trata de descubrir el “hilo negro”!

En relación a los empleos, Obama había señalado previamente en su discurso que: “Ahora, el verdadero motor para la creación de empleos en este país siempre serán las empresas americanas. Pero el gobierno puede crear las condiciones necesarias para que los negocios se expandan y contraten más trabajadores”.

Y agregó: “Debemos comenzar por donde se crea la mayor parte de los trabajos: en pequeñas empresas, compañías que comienzan cuando un empresario se anima en un sueño, o un trabajador decide que es tiempo de convertirse en su propio jefe. A través de arenas escarpadas y determinación, estas compañías han soportado la recesión, y están listas para crecer. Pero cuando hablas con un propietario de una empresa pequeña en lugares como Allentown, Filadelphia, o Elyria, Ohio, encuentras que hasta los bancos más duros en Wall Street están prestando otra vez, aunque lo están haciendo a compañías más grandes. El financiamiento continúa siendo difícil para las pequeñas empresas a lo largo del país, inclusive para aquellos que están teniendo una ganancia.”

“Por lo tanto, esta noche estoy proponiendo que tomemos $30 mil millones de dólares del dinero que los bancos de Wall Street han repagado y lo utilicemos para que los bancos en las comunidades le den a las pequeñas empresas créditos que necesitan para mantenerse a flote. También estoy proponiendo un nuevo crédito fiscal –uno que irá a más de un millón de pequeñas empresas que contraten nuevos trabajadores o incrementen sueldos. Mientras estamos en ello, eliminemos también todos los impuestos en las ganancias de capital en las inversiones de pequeñas empresas, y proveamos un incentivo fiscal para todas las grandes y pequeñas empresas que inviertan en nuevas plantas y equipo”.     

Podríamos continuar mencionando más elementos destacables del informe de Obama que bien valdría la pena que fueran implementados por las autoridades nacionales, sobre todo aquellas relacionadas con el mejoramiento de la balanza comercial. En principio, que bueno que el Banxico ya lo entendió y ha comenzado a implementar políticas que eviten la sobrevaluación del tipo de cambio, ya que esto fortalecerá nuestras exportaciones y mercado interno.  Ahora sólo falta que las Secretarías de Economía y de Hacienda nos digan que van a hacer ellos para que en México le demos trabajo al 57 por ciento de la población económicamente activa que labora en la economía informal.

alejandro@gaeap.com

Director General GAEAP

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