Artículos editoriales

Fecha: 9/03/14

México no sale del estancamiento económico: causas y aprendizajes

Alejandro Gómez Tamez*

Estamos bien entrados en el tercer mes de 2014 y la economía nacional no da muestras de recuperarse. Aun no se publican datos de la economía real respecto a cómo vamos en el 2014, pero suponemos que la esperada recuperación aun no llega, y muestra de ello son los siguientes indicadores recientemente publicados:

 

1. El Índice de Confianza del Consumidor disminuyó 11.4% anualizado en febrero de 2014, con lo que acumula cinco meses consecutivos con decrementos importantes a tasa anual.

 

2. En diciembre de 2013 el Indicador Coincidente de la economía mexicana se ubicó por debajo de su tendencia de largo plazo, lo que representa una variación de -0.07 puntos respecto al mes anterior; mientras que el Indicador Adelantado en el mes de enero de 2014 también se ubicó por debajo de su tendencia de largo plazo y observó una disminución de -0.06 puntos con respecto a diciembre de 2013.

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3. Los analistas consultados en las encuestas de febrero de 2014 respecto a las expectativas económicas del Banco de México y de Banamex disminuyeron nuevamente sus perspectivas de crecimiento para el PIB de 2014 a 3.23% y 3.2% respectivamente (sin embargo, Hacienda mantiene su pronóstico en 3.9%, algo similar vimos el año pasado).

 

4. La recaudación fiscal durante enero de 2014 subió 22.9% en términos reales respecto al mismo mes de 2013. Es evidente que en la medida en que la recaudación del gobierno aumenta, el ingreso disponible después de impuestos para los hogares y empresas disminuye en la misma proporción, y por lo tanto hay un efecto negativo directo en el componente consumo del sector privado en el país; y también hay una repercusión indirecta en la  inversión productiva porque no serán muchos dueños de micro, pequeñas y medianas empresas los que se atrevan a expandir sus empresas en el contexto económico actual.

 

Podemos mencionar más datos que hacen prever que la situación económica sigue y seguirá complicada por un tiempo más (hasta que llegue a nuestros bolsillos el incremento en el gasto público que este año estará apoyado en un déficit fiscal de 1.5% del PIB y requerimientos financieros del sector público equivalentes a 4.1% del PIB), pero con los ya mencionados resulta suficienmte para ilustrar el punto.

 

Ante todos estos datos la gran pregunta es ¿Por qué no llega la recuperación económica a México? ¿Qué está pasando en nuestro país? La respuesta a esta pregunta es muy elaborada, pero en esta entrega me gustaría mencionar tres dependencias del gobierno federal que con sus políticas económicas mantienen a México sin crecimiento, o en el mejor de los casos, con crecimiento mediocre:

 

Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP): Más allá de haber propuesto una “reforma” fiscal que ha hundido el consumo en el país y tirado la confianza de los consumidores en más de 10% en los últimos meses, esta dependencia no hace gran cosa por poner orden en las aduanas del país.  Las aduanas en México son ahora más porosas que nunca y la autoridad del Sistema de Administración Tributaria (dependiente de la SHCP) no detiene a los importadores que ingresan mercancías al país a precios ridículamente bajos, tales como pares de zapatos a menos de $1 dólar, prendas íntimas a niveles de un centavo de dólar, entre muchos otros ejemplos que lastiman al empleo y a la planta productiva nacional. De igual manera, no hay acciones contundentes en contra de los contrabandistas.

 

Banco de México (Banxico): Esta dependencia mantiene una lucha frontal contra la inflación, dejando de lado la mayor parte del tiempo los esfuerzos por coadyuvar con el crecimiento económico y la creación de empleos. Si bien desde que Agustín Carstens encabeza el Banxico (desde finales de 2009) el banco central ha bajado las tasas de interés de referencia en múltiples ocasiones hasta el actual 3.5%, la política monetaria en México sigue siendo astringente, lo que impide un mayor crecimiento económico y ocasiona una sobrevaluación crónica del tipo de cambio, la cual sciende en este momento a más de 6%.  Esto último merma la capacidad exportadora del país y hace  artificialmente más baratas las importaciones, lo que daña el empleo y la capacidad de crecimiento.

 

Secretaría de Economía (SE): Esta Secretaría desde el sexenio de Felipe Calderón ha disminuido de manera unilateral los aranceles a la importación de bienes de consumo final y ha mantenido una posición aperturista pero no da apoyos suficientes a los exportadores nacionales para que puedan incursionar en mercados globales (en 2013 Proméxico prácticamente no existió y esto fue resentido por muchas empresas). Aunado a lo anterior, la SE busca firmar más y más acuerdos comerciales con países con los cuales México no tiene mucho que ganar, pero si expone su mercado a ser invadido por importaciones trianguladas (falseando su origen). Tal es el caso de la negociación de acuerdos comerciales con Panamá y con Paraguay.  También se nos ha hablado del inicio de negociaciones de un acuerdo comercial con Turquía y otro con Jordania, y me preguntó ¿qué le vamos a vender a esos países? Y para rematar, tenemos un gigantesco riesgo una vez que concluyan las negociaciones del Tratado Transpacífico (TPP), ya que Vietnam es toda una amenaza para los sectores productivos intensivos en mano de obra en México, mientras que Australia y Nueva Zelanda representan un grave riesgo para el campo y la ganadería mexicanos.

 

La política llevada a cabo por estas tres dependencias es lo que provoca que se dejen de crear 2 millones de empleos cada año, ya que es el sector manufacturero, y no el comercio, el que tiene la  mayor capacidad de creación de puestos de trabajo y mejor remunerados.

 

¿De qué nos sirve mantener con Estados Unidos un gigantesco superávit comercial si se lo regalamos a China? Hay que recordar que en 2013 con el vecino del norte logramos un superávit de 112.26 miles de millones de dólares y con China tuvimos un déficit de -54.85 mmdd. Pero de nada sirve transferirle a China nuestra ganancia con nuestro principal socio comercial ya que en el neto México crea una cantidad muy pobre de empleos formales (menos de 500 mil anuales) y la gente tampoco ve un beneficio en los precios ya que los comercializadores importadores juegan con los márgenes de utilidad (venden a un precio suficientemente bajo para acabar con la competencia local, pero los mantienen lo más altos posibles para ganar lo más que se pueda).

 

México sin duda está siguiendo un modelo económico equivocado; y como no va a ser así si muchos de nuestros gobernantes fueron educados en base a los modelos de España y de Estados Unidos, países en crisis que ahora comienzan a enmendar el rumbo después de los errores cometidos y que los llevaron a una desindustrialización.

 

Lo que México debe voltear a ver son los casos de éxito de naciones asiáticas como China, Corea, Singapur y Malasia (sólo por mencionar algunos). Todas estas naciones eran pobres hace cuarenta años, y ahora son el motor económico del mundo. Ahí deben poner los ojos si quieren avanzar, ya que dichas naciones si son capaces de crear empleos, mantienen tipos de cambio competitivos, tienen esquemas fiscales propicios al crecimiento económico, y demás virtudes que deberíamos preocuparnos por aprender.

 

Director General GAEAP*

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