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Fecha: 17/01/13

El gran peligro para México: el “super-peso”

Alejandro Gómez Tamez*

 

Ahora en día el mensaje sobre la marcha de la economía nacional es positivo, y los indicadores macroeconómicos así lo confirman: de acuerdo al INEGI, el Indicador Global de la Actividad Económica creció 4.3% a tasa anual en el mes de octubre de 2012, mientras que la producción industrial aumentó 2.8% a tasa anual durante noviembre del mismo año. Por su parte, la industria manufacturera también observó un incremento de 2.8% en noviembre de 2012 y el índice de Ventas Netas de Mercancías al Menudeo se elevó 3.5% en octubre de ese mismo año.

 

Sin embargo, existe un riesgo elevado que amenaza con descarrilar el buen desempeño antes mencionado, y dicho peligro se trata del resurgimiento del “super-peso”; y es que la racha de fortaleza del peso mexicano no cesa desde que inició el año a tal grado de que al escribir estas líneas nuestra moneda se ubica en una paridad de $12.5834 pesos por dólar, su mejor nivel desde el 8 de septiembre de 2011, cuando la paridad se ubicó en $12.5003 pesos por billete verde.

 

Como lo hemos señalado en anteriores entregas, puede haber personas que se alegren por este nivel de paridad, ya que piensan que las cosas importadas será ahora más baratas y saldrá más económico viajar al extranjero; sin embargo, en el balance el tener un tipo de cambio cercano a los $12.50 pesos por dólar es muy perjudicial para la planta productiva nacional y por lo tanto también daña al empleo y en especial a los más pobres que viven de las remesas que reciben.  

 

Y esta afirmación de que un tipo de cambio demasiado fuerte daña la economía nacional no sólo la señalo en este editorial, sino que es una afirmación casi generalizada. En este sentido tenemos que el martes 15 del actual mes el presidente de los ministros de finanzas de la zona euro afirmó que el euro estaba en un nivel "peligrosamente alto", ya que el euro ha subido 0.7% contra el dólar y 3% frente al yen en lo que va del año; mientras que en el cuarto trimestre del 2012, el euro se apreció un 2.7% frente al dólar y 14% contra el yen.

 

Entonces pues, en México deberíamos estar inclusive más que preocupados que los europeos por la apreciación del peso, ya que desde que inició el año el peso ha subido frente al dólar en 3% y ha aumentado en 5.28% desde el 5 de noviembre de 2012. Con respecto a hace un año el peso ha incrementado su valor frente al dólar en 6.94%. Ante estos datos no queda más que preguntarse ¿Por qué las autoridades mexicanas no se preocupan por esta evolución como si lo hacen las europeas respecto a su moneda?  

 

Antes de comentar sobre los aspectos negativos del volver a tener un “super-peso” es pertinente mencionar que la causa de la apreciación del peso no es el hecho de que tengamos un superávit crónico y creciente en nuestra balanza comercial (como es el caso de China), y tampoco se debe al exceso de inversión extranjeras directas que estén llegando al país. La razón por la que el peso se revalúa tiene que ver con la percepción de disminución de riesgo global al ver que los problemas de corto plazo de la economía estadounidense se resuelven, y por las comparativamente altas tasas de interés que pagan los bonos gubernamentales de México en relación a los que pagan instrumentos como los bonos del Tesoro de nuestro vecino del norte.

 

Ahora en día la tasa de Cetes a 28 días que paga la Tesorería Federal es de 4.12% anualizado, mientras que la tasa de interés de un Treasury Bill de los Estados Unidos a plazo de 30 días es de 0.07% anualizado, por lo que la tasa que ofrece México es casi 60 veces más elevada a la que paga un instrumento similar en los Estados Unidos, ¿y con este diferencial de tasas como no va a llegar dinero golondrino a México?  

 

Así pues, no nos confundamos, si bien la economía nacional marcha bien en cuanto a crecimiento y el gobierno ha mantenido su déficit fiscal en mejores condiciones que otros países, la razón por la cual el peso es fuerte es por el premio que le pagamos (a cargo del erario público y los contribuyentes) a quién decide traer sus divisas a México al plazo que prefieran.

 

Y ahora, abordemos el tema de las consecuencias negativas que trae a la planta productiva y empleos nacionales por tener un peso tan fortalecido:

 

Tomando como referencia el año 1997, y analizando los diferenciales de inflación entre México y Estados Unidos desde entonces a la fecha, tenemos que el tipo de cambio de equilibrio debe estar en torno a los $13.70 pesos por dólar, por  lo que un dólar en $12.58 pesos implica que el peso está sobrevaluado respecto al dólar en 8.2%.

 

Esto significa que los productos importados entran a México con un subsidio equivalente a dicho porcentaje, lo que implica que las importaciones entran a nuestro país a un precio más bajo. Para ilustrar esto mejor supongamos que un par de zapatos cuesta $20 dólares, pues si el dólar está a $13.70 pesos pues dicho producto entra a México en $274 pesos, pero si el dólar está a $12.58 pesos entonces ese mismo producto entra a México en $251.60 pesos. Esto implica que si un par de zapatos se vende en México en $260 pesos, pues cuando el dólar está en $13.70 el empresario mexicano si puede competir, pero cuando el dólar está en $12.58 pesos ya no puede competir.

 

Así pues, cuando el peso está fuerte hay más importaciones, lo que desplaza a la producción nacional y  provoca pérdidas de empleos. Todo esto demuestra que la competitividad de nuestro país parece que es un capricho de los inversionistas extranjeros que ingresan o retiran dólares al país, afectando con ello el nivel de tipo de cambio.

 

No debemos dejar de reconocer que hay quienes dicen que el peso fuerte es positivo porque hace que las importaciones sean más baratas, pero ante esta afirmación se puede revirar preguntando ¿de qué sirve que los productos pudieran ser más baratos si esto implica pérdida de empleos en México? Y es que aunque se diga que se compensan estos empleos con nuevos puestos de trabajo en el sector comercial, la realidad es que los sueldos en el comercio son más bajos que en las manufacturas.

 

Ante todo lo anteriormente expuesto, y dado que la fortaleza del peso se debe a la entrada de capitales golondrinos, quiero dejar en claro que bajo ninguna circunstancia estoy solicitando que se restrinja la entrada y salida de capitales al país, pero lo que si se debe hacer es atraer menos de esos capitales que nada más buscan un beneficio de cortísimo plazo (inclusive de un día). Ya que hemos visto que esto mete mucho ruido en las operaciones de las empresas.

 

Imagínese a un empresario exportador que a comienzos de este año elaboró un catalogo de productos a la venta sobre un dólar en 13.50 pesos, pero ahora el dólar ya está a 12.59 pesos. ¿qué ha pasado? Pues que este productor ya está en problemas porque sus costos en pesos siguen siendo los mismos, pero sus ingresos por sus ventas al exterior han caído dramáticamente (en pesos). Es decir, con esta volatilidad, la labor de planeación del empresario se vuelve muy compleja y riesgosa.

 

Finalmente, quisiera hacer una reflexión en torno a una propuesta de Marti Batres, quién enumeró un decálogo de 13 puntos para evitar un alza de impuestos y ahorrar 300 mil millones de pesos al erario federal. Al respecto una opción más viable sería llevar al tipo de cambio a su nivel de equilibrio, ya que esto generaría más de 350 mil millones de pesos adicionales de ingresos a las empresas ubicadas en México, y por lo tanto una recaudación fiscal adicional de más de 100 mil millones de pesos. Además de que dicho ajuste en el tipo de cambio le daría más de 24 mil millones de pesos adicionales a los más pobres al darles más pesos por los dólares que reciben vía remesas.

 

Así pues, no se necesita quebrar demasiado la cabeza, basta con que el Banco de México ajuste a la baja su tasa de interés para frenar la entrada masiva de capitales golondrinos a México y llevar al tipo de cambio a un nivel que le restaure la competitividad al sector manufacturero nacional. Así pues, el balón está nuevamente en la cancha de la autoridad monetaria, ojala y lo atiendan en beneficio de la nación.     

 

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

 

 

 

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